Diseño Interior

Antonio Llambías, diseñador: "Cuando dejás de buscar cómo te gustaría vivir, tu alma está siendo arrebatada"

El creador de Valuarte advirtió que las redes sociales homogeneizan los interiores y reveló las tres claves para diseñar espacios con identidad propia.

Redacción••3 min de lectura
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Antonio Llambías, diseñador: "Cuando dejás de buscar cómo te gustaría vivir, tu alma está siendo arrebatada"

El diseñador de interiores Antonio Llambías, creador de la marca Valuarte, cuestionó el modo en que las redes sociales moldean la forma en que la gente concibe sus casas y oficinas. Según sostuvo, esa influencia empuja a una estandarización de los ambientes que hace que distintos espacios terminen pareciéndose entre sí.

En una entrevista, el especialista analizó que la repetición de estilos responde a un fenómeno más profundo que la simple elección de muebles. "Creo que, por la época en la que vivimos, existe una estandarización de la vida a la que aspira la gente y, por ende, los espacios se ven estandarizados", afirmó.

Para Llambías, el problema no aparece cuando alguien recurre a las redes como fuente de inspiración, sino cuando esas referencias dejan de ser ideas sueltas y se transforman en modelos de vida que se intentan reproducir. En ese punto, explicó, la búsqueda personal se pierde.

"Existe una fina línea que muchas veces es difícil de identificar, donde dicha búsqueda se tergiversa y, sin entender bien cómo, todo se vuelve aspiracional. Ese es el momento exacto en que tu alma está siendo arrebatada", remarcó el diseñador.

La observación se apoya en un cambio de hábito que el propio Llambías describió: la gente primero mira cómo vive su vecino y, en función de eso, organiza su vida y sus ambientes. Ese mecanismo, según su lectura, produce una homogeneización de los interiores y una sobrefuncionalidad que termina por vaciar de sentido cada espacio.

Frente a ese diagnóstico, el creador de Valuarte propone pensar el diseño como un proceso que empieza mucho antes de elegir un sillón o una lámpara. Su método se ordena en tres etapas que combinan funcionalidad, creatividad e identidad personal.

La primera consiste en conocer a quien va a habitar el espacio. "Entender sus gustos, sus mañas, su lógica y su ilógica también", detalló. Para el diseñador, esa instancia requiere conversar y compartir tiempo con cada persona para comprender cómo se percibe a sí misma y cómo se relaciona con su entorno.

La segunda etapa es técnica: se analizan planos, dimensiones y la organización del ambiente para encontrar una distribución coherente con la propuesta inicial. Allí, Llambías pide no dejar que la funcionalidad ahogue la creatividad. "Las cosas que no tienen sentido tienen que tener sentido de estar, es decir, coquetear con el absurdo", señaló.

La última fase apunta a la selección de muebles, piezas decorativas y objetos que terminan de construir la identidad del lugar. El secreto, según el especialista, no está en comprar elementos de una misma colección, sino en combinar piezas de distintas épocas, materiales y tamaños. Un criterio que, en su experiencia, se parece más a transformar un ambiente sin sumar metros que a copiar un catálogo.

"Siento que un espacio debe ser aquel donde todo esto se encuentra balanceado, y cuando uno entra puede ver una conversación amena entre las distintas piezas", concluyó Llambías, que también invitó a buscar formas y colores que ayuden a habitar de verdad los ambientes. Una idea que dialoga con la de diseñar una casa pensada para quien la vive.

Por qué importa

La mirada de Llambías apunta a un fenómeno cotidiano: la inspiración en redes puede borrar la identidad de los ambientes. Su método propone recuperar el vínculo entre quien habita y el espacio, antes que seguir una tendencia.

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