Deportes

Argentina a la final: el festejo se extiende del Obelisco a los barrios porteños

Miles de hinchas copan las calles de la ciudad tras la victoria 2-1 ante Inglaterra que clasifica a la selección a la final del Mundial.

Redacción4 min de lectura
Argentina a la final: el festejo se extiende del Obelisco a los barrios porteños
banner-tecnofields-nota-mobile

Un río de hinchas peregrina hacia el Obelisco tras la victoria de la Argentina frente a Inglaterra, que lleva a la selección albiceleste a la final de la Copa del Mundo. Las bocinas de los autos avivan la alegría, mientras los quioscos cierran y los empleados se suman a la concentración en el ícono porteño, donde ya se congregan cientos de personas. La Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra en el Atlanta Stadium y ahora defenderá el título frente a España. Después de un partido muy disputado, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó en el tramo final y revirtió el resultado en siete minutos, con un gol de Enzo Fernández y un cabezazo de Lautaro Martínez en el tiempo adicionado.

En el microcentro, el eco de los gritos, los motores y la cumbia retumba desde los pocos locales que permanecen abiertos. Los policías se arrinconan sobre la Avenida de Mayo. “Se sufre, se sufre con este partido. No podíamos perder, sobre todo con ellos, pero ahora a festejar tranquilos”, dice Pablo, un agente de la Policía Federal que prefirió no dar su apellido.

Sobre la avenida 9 de Julio, todos los carriles están tomados por banderas y camisetas de Lionel Messi. El vendedor José Portillo llegó de Mar del Plata cargado de banderas desde las 7. “Estaba seguro de que ganábamos, y no he parado. Ahora me quedo hasta la mañana”, comentó, mientras ondeaba una bandera con una mano y recibía cambio con la otra.

Hay fuegos artificiales y gritos eternos. “Sos cagón, sos cagón, Inglaterra sos cagón”, grita la tribuna mientras camina hacia el Obelisco, que está inundado de olor a pólvora. Un hombre araña cuelga con la camiseta de Julián Álvarez en el semáforo de 9 de Julio y Corrientes.

Micaela y Álvaro están en la Plaza de la República. Ella es argentina y él, español. Los dos países se enfrentarán el domingo en la final en Nueva Jersey. Ataviado con la camiseta argentina, Álvaro alega que España ganará 4 a 0, aunque después lo cambia a un 2 a 1. Ella amenaza con el divorcio y arremete con un 2 a 2 y a penales. “Que gane el mejor”, concluye Álvaro.

Pero no solo el centro porteño vibra. Los vecinos se movilizan también en los distintos barrios: Palermo, Belgrano, Villa Urquiza, Flores, Caballito y más. “El que no salta es inglés, el que no grita es inglés”, es el canto de todos, en una ciudad convertida en una fiesta.

La histórica remontada produjo una enorme alegría. “Enorme e inmensa la alegría que sentimos”, afirma desde Cabildo y Juramento, en Belgrano, Patricia Orilo. Es de Chubut y vivió el partido en Buenos Aires. “Sabemos que tenemos una selección que vale oro, que tenemos los mejores jugadores, así que no había forma de perder este partido”, reflexiona. Sobre el triunfo ante Inglaterra, agrega: “Significa todo. No tengo palabras para describir lo que significa haberle ganado a Inglaterra”.

Para las 19.30, la marea humana ocupa siete cuadras sobre la avenida Cabildo. Carlos García, vecino de Belgrano de 67 años, siguió el partido con la experiencia de haber visto todos los campeonatos. “La viví mucho”, resume antes de equiparar al equipo de Scaloni con el campeón de México 1986. “Tiene mucho corazón, mucho ímpetu y siempre va para adelante”. Ni siquiera el 1-0 en contra cuando restaban diez minutos le hizo perder la confianza. “Fue espectacular”, sintetiza. De cara a la final, deja un mensaje: “Ojalá ganemos. Y si no, no importa. Hasta acá llegamos, pero bárbaro”.

Otro Carlos, porteño de 66 años, también recurre a la memoria. Después de ver los títulos de 1978, 1986 y 2022, se emocionó al pensar en otra final. Sostiene que nunca perdió la fe. “Sentía que se empataba. Ellos se metieron atrás, se asustaron, y eso agrandó a la Argentina”, explica. Para él, el equipo de Scaloni ocupa un lugar único: “Nunca vi un equipo de estas características. Y mirá que tengo mis años”.

Entre los festejos en Belgrano, también apareció una dimensión que trascendió lo deportivo. Andrea celebra que la victoria fuera frente a Inglaterra y vinculó el resultado con el recuerdo de la disputa por las Islas Malvinas. “Es lo más grande haber ganado este partido y a los ingleses”, sostiene. Para ella, el triunfo despertó “un sentimiento total de alegría, no solo por el fútbol”, porque “los ingleses nos robaron nuestras Malvinas, y ese es un dolor que no podemos evitar”. Entre sonrisas, resume: “Quedaron otra vez afuera con la Argentina”.

En Villa Urquiza, la emblemática esquina de Triunvirato y Olazábal se llena de banderas y camisetas argentinas de todos los colores. La titular, la violeta del Mundial 2022, la del Diego del 94... Hasta los perros llevan la albiceleste. No paran los bocinazos y se suman los cacerolazos. Las familias caminan por las veredas directo al punto de encuentro. Los niños llevan vuvuzelas. Se abrazan, lloran. “Equipo campeón”, grita un señor que corre a abrazarse con sus amigos. “Y ya lo ve y ya lo ve, el que no salta es un inglés”, canta la multitud que avanza por Triunvirato, que para las 18.30 ya está cortada con un patrullero. Hay fuegos artificiales.

Se alterna con “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar. Que de la mano de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar”. Después llega el clásico. Es imposible dimensionar la cantidad de gente y la de banderas.

Fuente: Lanacion.

Más en Deportes