Artesanas de Chiapas registran 208 diseños ancestrales contra el plagio de las marcas
Mujeres tsotsiles de San Andrés Larrainzar documentaron 208 iconografías textiles transmitidas por generaciones y advierten que quedan más de 300 pendientes de investigar.

Un grupo de artesanas indígenas tsotsiles de San Andrés Larrainzar, en el estado mexicano de Chiapas, documentó 208 diseños ancestrales en un catálogo comunitario con el objetivo de preservar sus significados y contar con herramientas frente al plagio y la apropiación cultural de grandes marcas. La iniciativa surgió desde la cooperativa Jolom Mayaetik, donde las mujeres recuperaron nombres, significados y elementos de su iconografía textil.
El trabajo, coordinado por la artesana Juana Pérez, reúne iconografías trabajadas desde la cosmovisión de las mujeres de la comunidad. Según las responsables del proyecto, todavía queda un muestrario de más de 300 iconografías pendientes de investigar, ya que el rescate requiere recursos económicos y humanos que hoy no están garantizados.
“Todos los diseños que nosotras tenemos aquí son recuperados de San Andrés Larrainzar, pues tienen mucha relación con nuestra vida, con nuestra cultura, es algo que nosotros hemos tenido y nos han transmitido de generación en generación”, explicó Pérez, coordinadora de la recopilación.
La documentación también funciona como una estrategia de defensa. “Para poder registrar una iconografía o un diseño o cualquier expresión cultural, primero tenemos que escribirlo, tenemos que investigarlo, porque no podemos defender algo que no está escrito”, sostuvo Elizabeth García Hernández, integrante de Jolom Mayaetik.
El catálogo cuenta con protección mediante ISBN ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) de México. Sin embargo, esa protección alcanza a la investigación y no a las iconografías contenidas en ella. “Esta protección se solicitó ante el Indautor, pero solo protege nuestra investigación, más no protege todo lo que contiene adentro que son las iconografías”, precisó García Hernández.
La abogada e investigadora Patricia Basurto consideró que Chiapas es emblemático por este tipo de iniciativas. “No he conocido alguna comunidad adicional o colectivos en México que hayan realizado un trabajo como el que ha hecho esta red”, afirmó.
El problema, sin embargo, excede la documentación. Rosalinda Sánchez Díaz, integrante del Centro de Formación y Capacitación para Mujeres, advirtió que la legislación mexicana todavía presenta vacíos frente al plagio y la apropiación cultural. “Eso es lo que no queremos, que se los lleven o los sigan copiando. Sin embargo, tampoco se garantiza todo”, sostuvo.
La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en 2022, establece mecanismos para proteger expresiones culturales, pero según Sánchez Díaz persisten obstáculos para su aplicación y falta reglamentación secundaria para hacerla efectiva. “Tiene sus fallas, vacíos porque no protege a nivel internacional, solo protege a nivel nacional, lo permiten porque no hay una reglamentación secundaria como debe funcionar esa ley”, señaló.
A la vez, las artesanas enfrentan otro riesgo: el desinterés de las nuevas generaciones por aprender a tejer y bordar, que también dejaron de usar los textiles tradicionales. Micaela Hernández, integrante de la asociación Kinal Antsetik (Tierra de Mujeres), explicó que entre las jóvenes es cada vez más notorio el desuso de prendas tradicionales debido a su costo, elaboración y complejidad. “Sí es importante que sigan, que no se pierda eso, que no se olviden”, afirmó.
Para las artesanas, proteger la iconografía no se limita a evitar que las grandes marcas copien un diseño: se trata de preservar una memoria colectiva vinculada con su identidad, su cosmovisión y una forma de nombrar el territorio que sobrevivió de generación en generación.
Más de 23 marcas internacionales fueron señaladas en reportes periodísticos y por organizaciones de derechos humanos por presunta apropiación cultural y plagio de diseños de pueblos indígenas de Chiapas, Hidalgo, Oaxaca y el Estado de México. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México advirtió que la reproducción de textiles, iconografías y elementos de identidad cultural sin reconocer la autoría comunitaria “vulnera los derechos de creación y recreación de los pueblos, además de generar beneficios económicos para las empresas sin una retribución directa a las comunidades”.
Por qué importa
El caso expone el límite de las protecciones legales vigentes en México: el registro ante Indautor cubre la investigación, no las iconografías, y la ley de 2022 sigue sin reglamentación secundaria. Mientras tanto, más de 23 marcas internacionales fueron señaladas por apropiación cultural.
Qué sigue
Las artesanas buscan avanzar con la documentación de las más de 300 iconografías pendientes, aunque necesitan financiamiento y equipos de investigación. También queda por ver si México avanza en la reglamentación secundaria de la ley de 2022 para dar protección efectiva a las expresiones culturales.
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