Inmigración

Autodeportación a Venezuela: la historia de una migrante que dejó EE.UU. tras 10 años

Nereyda Sánchez, de 65 años, se acogió al Proyecto Homecoming y volvió a Valencia, mientras su hijo permanece en Estados Unidos con un asilo pendiente

Redacción••3 min de lectura
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Adiós al sueño americano: estuvo 10 años en EE.UU., perdió su estatus y decidió la autodeportación a Venezuela

Después de una década en Estados Unidos, Nereyda Sánchez, una venezolana de 65 años, decidió volver a Valencia, capital del estado Carabobo, en la Región Central de Venezuela, a través de una salida voluntaria. La incertidumbre sobre su situación migratoria y el estrés que atravesaba marcaron su decisión, mientras su hijo permanece en el país norteamericano con un caso de asilo pendiente.

El regreso de la mujer se produjo en el marco de las salidas voluntarias promovidas por el Proyecto Homecoming, una iniciativa de la administración de Donald Trump destinada a incentivar la salida de personas sin estatus legal en EE.UU. Hasta mediados de julio, más de 132.000 personas habían completado su salida mediante ese programa, según datos oficiales.

Para Nereyda, la situación migratoria se había convertido en una fuente constante de preocupación. La posibilidad de estar bajo vigilancia de agentes de inmigración y no saber con certeza qué ocurriría con su permanencia contribuyó a que considerara el retorno como una alternativa.

“Sentir que no tiene raíces es un estrés”, dijo la venezolana en una entrevista con Telemundo. “Llegar a casa donde tú eres ciudadana, donde tú perteneces, es un descanso”, señaló al referirse al regreso a su país de origen.

Antes de partir, Nereyda expresó que dejar EE.UU. significaba cerrar una etapa. También agradeció a las personas que había conocido durante los años que permaneció en ese país y describió su vuelta como una forma de recuperar estabilidad.

“Sentí paz porque volví a lo mío, a mi realidad. Porque el sentido de pertenencia es grande”, dijo la mujer. Al llegar nuevamente a Valencia, encontró elementos de su vida cotidiana que había dejado atrás: su entorno, la comida y los sonidos de Venezuela.

Sin embargo, la decisión también tuvo un costo familiar. Su hijo Carlos Vincent permanece en EE.UU., donde continúa un proceso de asilo. La distancia obligó a ambos a mantener el vínculo mediante llamadas y mensajes.

El Proyecto Homecoming fue establecido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) durante la administración Trump para promover la salida voluntaria de personas que se encuentran sin estatus legal en EE.UU. El registro se realiza mediante la aplicación CBP Home.

Entre los incentivos informados para quienes participan se encuentran la condonación de determinadas multas civiles, la posibilidad de ser retirado temporalmente de las prioridades de arresto del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) una vez cumplidos los requisitos y mecanismos relacionados con casos pendientes ante tribunales de inmigración. Según la información oficial, el DHS puede solicitar la desestimación de determinados procesos activos.

Hasta mediados de julio, más de 132.000 personas habían completado su salida de EE.UU. mediante el Proyecto Homecoming, según los datos oficiales obtenidos por Axios. Otras 70.000 figuraban registradas y preparadas para abandonar el país norteamericano, lo que elevaba el volumen acumulado a más de 200.000 casos.

Durante los primeros seis meses de funcionamiento se habían contabilizado cerca de 24.000 salidas voluntarias. Según los datos proporcionados por Axios, aproximadamente la mitad de los casos acumulados correspondía a personas que estaban detenidas en centros del ICE.

En un comunicado, el DHS también sostuvo que, bajo la administración actual, más de 3 millones de personas sin estatus legal han abandonado EE.UU. En el caso del Proyecto Homecoming, la dependencia calculó un costo aproximado de US$2.500 por salida voluntaria, más el beneficio de US$3.000 otorgado, frente a unos US$18.245 por una deportación involuntaria promedio.

Por qué importa

El caso expone el impacto humano del Proyecto Homecoming, que ya registró más de 132.000 salidas y busca reducir costos frente a las deportaciones involuntarias. La medida afecta a miles de migrantes sin estatus legal y a sus familias, que quedan divididas.

Qué sigue

El DHS prevé que más personas se registren en el programa y que el volumen de salidas voluntarias siga creciendo. En paralelo, continúan los procesos de asilo pendientes de quienes, como el hijo de Nereyda, deciden quedarse en Estados Unidos.

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