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Balotaje en Brasil: qué se juega la industria automotriz argentina

El resultado entre Lula y Flavio Bolsonaro puede abrir una discusión sobre aranceles y reglas del Mercosur que afecta fábricas y proveedores locales

Redacción••4 min de lectura
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Balotaje en Brasil: qué se juega la industria automotriz argentina

El balotaje del 25 de octubre en Brasil entre Flavio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva puede redefinir las reglas del comercio automotor dentro del Mercosur y, con ellas, el futuro de las fábricas y los proveedores argentinos. La industria local decide con años de anticipación dónde producirá sus próximos modelos, y cada adjudicación puede asegurar una planta durante una década o dejarla fuera de los nuevos proyectos.

El esquema bilateral está próximo a cambiar: el 1.º de julio de 2029 comenzará el libre comercio automotor entre la Argentina y Brasil. Según trascendió, el resultado electoral podría habilitar una discusión todavía más amplia sobre aranceles y condiciones para fabricar vehículos en el bloque.

Para la industria argentina, las diferencias entre ambos candidatos van más allá de la relación política que puedan mantener con Javier Milei. Una victoria de Bolsonaro podría facilitar una mayor apertura comercial del bloque, mientras que la continuidad de Lula mantendría el rumbo de una política industrial que viene impulsando inversiones en el país vecino.

Dos industrias de distinta escala

La diferencia de tamaño entre ambas industrias explica por qué las reglas comerciales tienen tanta importancia. Brasil cuenta con un mercado automotor más de cinco veces mayor que el argentino: entre enero y septiembre patentó 2,16 millones de automóviles y comerciales livianos, frente a los 409.791 registrados en la Argentina.

En producción, la brecha se amplía. En esos nueve meses, las fábricas brasileñas alcanzaron aproximadamente 2,05 millones de unidades, mientras que las argentinas produjeron 314.975, según datos de Anfavea y ADEFA, las asociaciones que nuclean a las terminales en ambos países.

Las exportaciones muestran otra diferencia. La Argentina destinó al exterior un volumen equivalente al 64,5% de su producción, con 203.072 vehículos enviados a otros mercados. Brasil exportó alrededor de 313.400 unidades, equivalentes al 15,3% de lo fabricado. El peso de las ventas externas para las plantas argentinas explica la necesidad de acceder a otros destinos para alcanzar volúmenes competitivos.

Esta desigualdad estuvo presente desde los primeros acuerdos comerciales. En diciembre de 1990, antes de la creación del Mercosur, ambos países firmaron el Acuerdo de Complementación Económica N.º 14 (ACE 14). Cuando se constituyó el bloque, la industria automotriz mantuvo un régimen particular, actualizado en distintas oportunidades.

La intención era administrar el intercambio para evitar que la mayor escala brasileña terminara concentrando las inversiones de las terminales. Un mercado más grande permite fabricar mayores volúmenes y distribuir los costos entre más unidades, una ventaja decisiva para cualquier proyecto industrial. Para equilibrar esa diferencia se establecieron mecanismos que relacionaban importaciones con exportaciones y favorecían la complementariedad productiva.

Qué cambia en 2029

Uno de los principales instrumentos de ese régimen es el flex, un coeficiente que establece cuánto puede importar un país desde su socio en relación con el valor de sus exportaciones automotrices. Hoy ese coeficiente es de 2: la Argentina puede importar hasta US$2 desde Brasil por cada dólar que le exporta, dentro de las condiciones del acuerdo y sin perder las preferencias arancelarias.

El límite aumentará a 2,5 en julio de 2027 y a 3 un año después. Finalmente, el 1.º de julio de 2029 desaparecerá el flex y comenzará el libre comercio automotor bilateral, aunque los vehículos y componentes deberán seguir cumpliendo las reglas de origen para acceder a los beneficios.

En los últimos años, el intercambio se mantuvo por debajo de esos límites. Entre julio de 2023 y junio de 2025, el flex efectivamente utilizado fue de 1,23, frente al máximo permitido de 1,9. Por eso, su eliminación podría tener un efecto limitado sobre los volúmenes en un primer momento, aunque quitará una herramienta para administrar futuros desequilibrios.

"Ellos tienen un superávit comercial con Argentina, por lo tanto, el libre comercio al interior del bloque es bienvenido desde el lado brasileño", explicó Andrés Martín Civetta, especialista en movilidad de Abeceb. El economista anticipa que las mayores resistencias podrían aparecer entre los fabricantes argentinos de autopartes, uno de los segmentos con mayores desequilibrios frente a Brasil.

Qué podría cambiar con cada candidato

El resultado electoral adquiere mayor relevancia cuando se analiza la posibilidad de revisar los acuerdos comerciales con otros países. Una victoria de Flavio Bolsonaro, sumada a una eventual reelección de Milei en 2027, podría generar mayor coincidencia entre los gobiernos y facilitar cambios en las condiciones del Mercosur.

"Podrían, por qué no, revisar aranceles externos, reglas de origen, dándole más flexibilidad al acuerdo", sostuvo Civetta. También considera posible que esa afinidad política permita avanzar en nuevos acuerdos para ampliar los destinos de exportación de la industria regional.

Con Lula, en cambio, Brasil mantendría una orientación más favorable a la intervención estatal para promover la producción industrial. Su gobierno impulsó el programa Mover, que ofrece incentivos para inversiones, desarrollo tecnológico e innovación dentro del sector automotor.

"Si Lula continúa como presidente, tal vez esa posibilidad de revisar el Mercosur y de flexibilizarlo no sea tan sencilla en términos de coordinación de políticas de los dos países", analizó el economista. El rumbo comercial dependerá también de las elecciones argentinas del año próximo y de cuánto pese la afinidad ideológica en la letra chica del acuerdo.

Por qué importa

Las reglas del comercio automotor con Brasil definen inversiones, empleo y supervivencia de plantas y autopartistas argentinos. El signo político del próximo gobierno brasileño puede acelerar o frenar la apertura del Mercosur.

Qué sigue

El balotaje se define el 25 de octubre. Después habrá que seguir la revisión del flex, que sube a 2,5 en julio de 2027, y las elecciones argentinas de 2027, que pueden alinear o no las políticas comerciales de ambos países.

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