Psicología

Bernardo Stamateas: cómo influye el orden de nacimiento en la personalidad y la relación entre hermanos

El psicólogo y escritor analiza los roles que suelen ocupar los hijos según si son mayores, del medio o menores, y da claves para evitar conflictos familiares.

Redacción2 min de lectura
Bernardo Stamateas: cómo influye el orden de nacimiento en la personalidad y la relación entre hermanos
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El vínculo entre hermanos es uno de los más complejos y duraderos en la vida de una persona. Según el psicólogo y escritor Bernardo Stamateas, el lugar que cada hijo ocupa en la familia —por orden de nacimiento— influye en su personalidad y en la dinámica del hogar. En una reflexión publicada recientemente, el especialista detalló las características típicas del hijo mayor, del medio y del menor, y advirtió sobre errores que los padres deben evitar para no generar rivalidades.

El hijo mayor, explicó Stamateas, suele ser el más exigido y el que carga con mayor responsabilidad. “Puede asumir el rol de héroe o heroína y tomar las riendas de la familia”, afirmó. Por su parte, el hijo del medio tiende a ser negociador y mediador, ya que no tiene la presión del mayor ni la libertad del menor. En tanto, el hijo menor recibe más libertad y suele ser el más protegido, aunque también el que tiene menos voz en las decisiones familiares.

El especialista identificó tres errores comunes que los padres cometen con sus hijos. El primero es compararlos: “La comparación no motiva; invalida y genera frustración y competencia”, sostuvo. El segundo es mostrar favoritismo, que puede provocar grandes conflictos. Y el tercero es rotularlos con etiquetas como “la oveja negra”, “el loco” o “la princesita”, que pueden marcar profundamente a un hijo y llevarlo a actuar ese papel durante toda la vida.

Stamateas también abordó las causas de las peleas entre hermanos. La principal es la lucha por la atención de los padres: “Lo más valioso para un niño es el amor de sus padres”, señaló. También influyen la comparación —“A vos te querían más que a mí”— y los celos ante la llegada de un nuevo hermano. Sin embargo, el psicólogo consideró que los conflictos no son necesariamente negativos: “Pueden convertirse en oportunidades para aprender a compartir, negociar, ceder, liderar y tolerar la frustración”. El rol de los padres, dijo, es acompañar esas discusiones y establecer reglas claras de respeto, sin insultos ni agresiones físicas.

Finalmente, el experto destacó que cada hijo percibe a sus padres de manera diferente, por lo que las versiones sobre la crianza pueden diferir entre hermanos. “El respeto por las diferencias con un hermano es el punto de partida para llevarse bien”, concluyó. “Un conflicto bien resuelto nos enseña más que una convivencia donde nunca hay discusiones”.

Fuente: Lanacion.

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