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Brasil vota bajo la sombra de Trump, Xi y Milei: la pulseada global que define el futuro del continente

Las urnas brasileñas se convirtieron en el campo de batalla del conflicto entre Estados Unidos y China, con Lula y Flávio Bolsonaro como protagonistas de una campaña marcada por la polarización extrema.

Redacción••5 min de lectura
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Una elección de dimensión global

Las elecciones brasileñas del próximo domingo para elegir presidente tienen una dimensión global. En el marco de la nueva guerra fría entre Estados Unidos y China, el continente americano se convirtió en un territorio en disputa. La llamada "Doctrina Donroe", impulsada por Donald Trump, busca reordenar el mundo a partir de zonas de influencia y reservar América para Washington. Sin el alineamiento de Canadá, México y Brasil, ese proyecto queda a mitad de camino.

Javier Milei intervino en la campaña brasileña a favor del opositor Flávio Bolsonaro. Insultó a Lula da Silva y al juez Alexandre de Moraes, que tiene preso al expresidente Jair Bolsonaro. Lo hizo levantando la voz para que se escuche en la Casa Blanca. Trump también respaldó a Bolsonaro con una foto en el Salón Oval junto a Flávio y Eduardo Bolsonaro. Después de la incursión de Milei habló alguien que suele estar callado: Xi Jinping reclamó que no haya interferencias externas en los comicios brasileños y salió en defensa de su amigo Lula.

Todas las encuestas vaticinan dos escenarios: la competencia está empatada y no se resolverá en la primera vuelta. Para despejar la incógnita habrá que esperar al 25 de octubre, fecha prevista para el balotaje. Los bolsonaristas se ilusionan con que esa paridad es engañosa. Alegan que los números no tienen en cuenta los volúmenes de abstención que se pueden registrar en el nordeste del país, territorio tradicional del PT. Admiten también que a muchos ciudadanos que detestan a Lula les da vergüenza confesar ante los encuestadores que votarán por Bolsonaro.

Los analistas cercanos al PT exponen las razones por las cuales Lula puede tener un domingo mejor que el previsto. La principal: hay tres candidatos ajenos a la polarización principal que restan votos a Bolsonaro. Son Augusto Curi, Ronaldo Caiado y Renan Santos. Todos son de derecha. Curi registra una intención de voto superior al 5%. Caiado y Santos, 4% cada uno. Si los que detestan al PT pero se avergüenzan de Bolsonaro no van a votar, ¿Lula podría ganar en primera vuelta? La respuesta de un integrante del gabinete de Lula: "Es dificilísimo, pero la probabilidad no es cero".

Lula tomó una medida sorprendente destinada sobre todo al electorado femenino. Prohibió las apuestas on line ligadas a competencias deportivas. En Brasil, como en Estados Unidos, está demostrada la relación perversa entre esas prácticas y la expansión del endeudamiento familiar. Los entendidos en marketing aseguran que las que más sufren el drama son las esposas o las madres.

El proselitismo brasileño se volvió muy sucio. Un rasgo que hace juego con una política híper polarizada. El odio como motor de la vida pública llegó también a un país cuya sociabilidad siempre fue fóbica al conflicto. En las últimas semanas quedó enchastrado el hijo mayor del presidente, Fábio Luis Lula da Silva, Lulinha. Se lo acusa de utilizar sus contactos dentro del gobierno para favorecer a empresas privadas, entre ellas una proveedora de productos elaborados con cannabis para el Ministerio de Salud.

Flávio Bolsonaro también tiene el sueño alterado. Apareció un exsocio suyo que publicó intimidades de la vida sexual del candidato, sobre todo en relación con redes de prostitución. Para el representante de una corriente que hace de la moral individual el eje mayor de su discurso, puede significar una erosión. Al mismo tiempo, las redes viralizaron una información falsa: que si ganaba Bolsonaro, Nuestra Señora de la Concepción Aparecida dejaría de ser la patrona de los brasileños. El dato es apócrifo, pero hay razones que le dan verosimilitud. Bolsonaro dijo en agosto que si llegaba a ser presidente, uno de sus primeros actos de gobierno sería disponer que Brasil es de Nuestro Señor Jesucristo.

Una peculiaridad de la política brasileña de los últimos 20 años ha sido el avance de los evangélicos en el juego del poder. Se trata de una corriente religiosa que condena como idolatría a cualquier devoción que no sea la de Jesucristo. Muchos memoriosos exhumaron imágenes televisivas del pastor Sérgio Von Helder, que en 1995 pateaba e insultaba ante las cámaras una imagen de la Aparecida. Nossa Senhora da Conceição Aparecida es el equivalente brasileño de Nuestra Señora de Luján. Cuando Bolsonaro afirmó que con él Brasil sería solo de Jesucristo, tocaba un nervio subliminal que el PT aprovechó para dañarlo.

El alineamiento religioso se convirtió en una gran línea de clasificación de la política brasileña. Un 35% de la población de Río de Janeiro hoy se identifica como evangélico, contra un 30% de católicos. Los evangélicos son la base más sólida de los Bolsonaro. Y están caracterizados por una condición particular: los pastores son decisivos para el voto de sus feligreses. Una funcionaria encargada de monitorear el programa Bolsa Familia relataba: "En muchas localidades se repite que hay gente que agradece al gobierno y a Lula la ayuda que les llega, pero aclaran: 'Igual voy a votar por Bolsonaro porque me lo indica mi pastor'". Este testimonio indicaría que hay un "voto evangélico", así como no hay un "voto católico". Es una ventaja invalorable para el candidato de la derecha.

Sobre el comando de campaña del PT aletea un fantasma muy de época: el temor a que la elección del domingo sea cruzada por intervenciones externas a través del sistema digital. El pasado reciente garantiza que esos vicios existen, en especial en la ultraderecha brasileña. Las fechorías electrónicas de Fernando Cerimedo a favor de Bolsonaro padre fueron investigadas por la Justicia.

Por qué importa

El resultado define el alineamiento de Brasil en la disputa entre Estados Unidos y China, y marca el pulso de la derecha regional. Argentina, con Milei involucrado en la campaña, queda expuesta a las consecuencias diplomáticas y comerciales de ese giro.

Qué sigue

El balotaje está previsto para el 25 de octubre si ninguna fuerza supera el 50% de los votos. La atención estará puesta en la abstención del nordeste, el voto evangélico y posibles intervenciones digitales externas.

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