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Cansados de las apps: las cenas para solteros que apuestan al cara a cara

Mesas compartidas, juegos y algoritmos: así son las experiencias que reúnen a solteros alrededor de una mesa para conocer gente nueva.

Redacción4 min de lectura
Del “match” a la mesa: cómo son las cenas para solteros que apuestan al cara a cara entre desconocidos

Durante años, las aplicaciones de citas prometieron simplificar el arte de conocer a alguien. Con un teléfono, cualquiera podía acceder a cientos de perfiles, hacer match y conversar sin salir de casa. Pero el desgaste de esa dinámica empuja a muchos a buscar el encuentro real, lejos de las pantallas.

Una encuesta de Forbes Health (2025) reveló que casi 8 de cada 10 usuarios de estas plataformas sintió alguna vez frustración por la falta de conexiones profundas, fatiga emocional y saturación de opciones. El cansancio digital es particularmente alto entre los jóvenes: alcanza al 79% de la generación Z y al 80% de los millennials.

En ese contexto, ganan terreno las singles dinners o cenas para solteros: encuentros alrededor de una mesa donde desconocidos comparten una comida con el objetivo de conocer gente y, quién sabe, encontrar pareja. La dinámica varía según la propuesta: algunas reúnen solo a solteros de ciertas edades, otras usan algoritmos para armar las mesas y hay experiencias que suman juegos, teatro y especialistas para romper el hielo.

“La idea es que la gente se anime a salir sola y vaya a un espacio cómodamente, sabiendo que se va a sentar en una mesa a compartir un momento donde todos están esperando lo mismo”, explica Yannina Krbavcic, creadora de las Singles Nights en Casa Dom.

Su propuesta consiste en una gran mesa compartida, con luz baja, música, comida y vino. El menú cambia según el chef invitado y algunas ediciones incorporan desde sommeliers hasta astrólogas y sexólogas. Todo funciona como excusa para facilitar las charlas y el primer acercamiento.

“Lo que me sorprende es que la gente se suelta tan rápido. Llegan, se sientan, se presentan y a los cinco minutos están hablando como si se conocieran de toda la vida”, cuenta Krbavcic.

En Juntada VIP, la propuesta está dirigida a solteros de entre 30 y 55 años y combina la comida con música, teatro y dinámicas grupales. Max Acuña, uno de sus creadores, explica que la idea surgió como contracara de la forma actual de vincularse: “La necesidad tenía que ver con conectar desde la esencia, con algo más interno. No todo desde la superficie, de ver fotos, pasar y decir ‘sí, no, sí, no’”.

En sus encuentros, los organizadores proponen actividades para que los participantes empiecen a conocerse, pero llega un momento en que la estructura desaparece. “Después eso va decantando. Ya uno no puede guiar o meterse, sino dejar que fluya”, sostiene Acuña.

En Timeleft, el usuario completa un cuestionario sobre personalidad e intereses. Luego, el algoritmo elige un restaurante con cinco desconocidos según la zona, el idioma y el presupuesto. Si bien desde la empresa aclaran que el fin no es únicamente encontrar pareja, aseguran que su apuesta apunta a “generar conexiones reales y ampliar el círculo social”.

Liliana, que suele participar de las Singles Nights, contó que se acercó al evento porque le parecía “una propuesta diferente de conocer alguien cara a cara, algo que no se da con las apps de citas”. Si bien reconoce que hasta el momento no conoció a ningún hombre que le despertara interés, intenta participar de la mayoría de las ediciones: “Conocí lindas personas y pude intercambiar buenas conversaciones. Fue un momento muy agradable”, asegura.

Evangelina, en tanto, llegó con una expectativa más abierta: “Fui con la intención de conocer gente, no necesariamente de buscar pareja, y me encontré con un ambiente relajado y abierto”. Y agrega: “Estos encuentros te recuerdan que siempre hay gente en la misma que vos, con ganas de pasarla bien y conocer personas nuevas”.

Más allá de las intenciones, la presencialidad es el punto en común. Para Krbavcic, parte de esa necesidad está en cómo cambiaron las formas de socializar: “Creo que hubo un antes y un después de la pandemia. Nos hizo darnos cuenta de que necesitábamos estar con otras personas, que somos seres sociales”.

A eso se suman rutinas cada vez más individuales y menos situaciones de encuentro espontáneo. “Ahora casi no vamos a la oficina. En el gimnasio no hablamos, cada uno está con sus ejercicios. Vas a un restaurante y no hablás con la mesa de al lado. En cambio, en estas cenas, todos llegan predispuestos a conversar con alguien que no conocen”, afirma Krbavcic.

Acuña coincide en que hay una necesidad de recuperar esos espacios y pone el foco en otra contradicción: mientras las aplicaciones buscan generar vínculos, gran parte del proceso ocurre en soledad. “Hay algo que se pone más en juego: conocer qué siente el otro, cómo es, cómo habla. Y eso es lo que también te acerca”, dice. Y se pregunta: “¿Cómo salir de la soledad? ¿Desde un rincón eligiendo una foto o saliendo a la vida y encontrándose con otro?”. Concluye: “El vínculo se construye cara a cara”.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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