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Cautiva: el convento de la serie fue el colegio donde Bergoglio estudió y fue rector

La ficción sobre un caso real de abusos se grabó en el antiguo Colegio Máximo de San José, en San Miguel, un edificio clave en la trayectoria religiosa del papa Francisco.

Redacción••3 min de lectura
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La historia oculta del convento de Cautiva y su conexión con el papa Francisco

El antiguo Colegio Máximo de San José, en San Miguel, es la locación principal de Cautiva, la miniserie de seis capítulos dirigida por Paula Hernández y Jazmín Stuart que se puede ver en Flow. Allí se reconstruyó el convento de clausura donde transcurre la historia de Clara, una joven que ingresa siguiendo su vocación religiosa y queda atrapada durante años en una trama de abusos y sometimiento. El edificio tiene un valor agregado: fue un lugar central en la formación y la vida religiosa de Jorge Mario Bergoglio.

El complejo, de 10.000 metros cuadrados, está sobre la avenida Dr. Ricardo Balbín, hoy también llamada avenida Papa Francisco. En 1932, la Compañía de Jesús creó allí las Facultades de Filosofía y Teología, con aprobación de la Santa Sede y capacidad para otorgar títulos eclesiásticos, desde el bachillerato hasta licenciaturas y doctorados. Durante años fue el único Colegio Máximo de Sudamérica con esa facultad, lo que atrajo estudiantes de Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Brasil y México.

Bergoglio recorrió esos mismos pasillos mucho antes de convertirse en Francisco. Allí estudió Filosofía y Teología, fue profesor y director de la institución, mientras desarrollaba trabajo pastoral en San Miguel y en los barrios cercanos. El vínculo con el colegio atravesó distintas etapas de su formación y de su carrera religiosa.

La paradoja aparece cuando se apagan las cámaras. La institución que en pantalla transmite aislamiento fue concebida como un centro de estudio y formación. En la tradición jesuita, la palabra “Máximo” no respondía a la escala del edificio: señalaba el nivel superior de los estudios de Filosofía y Teología. El Colegio Máximo funcionó en San Miguel hasta 2017, cuando las facultades eclesiásticas y su biblioteca histórica se trasladaron a Córdoba. Hoy el edificio es el Centro Loyola.

En 2020, durante la pandemia, el colegio volvió a ocupar un lugar público cuando los jesuitas ofrecieron parte de sus instalaciones al municipio de San Miguel y dispusieron 185 camas para recibir pacientes leves o asintomáticos de Covid-19.

Además del Máximo, las locaciones de Cautiva incluyen un edificio en Flores que había funcionado como Iglesia Evangélica Metodista y luego como sede de la Universidad de Flores. Allí se montaron la habitación de Clara, el comedor, la cocina, el despacho de la Madre Superiora y un taller donde las religiosas trabajan con rosarios, imágenes religiosas y alimentos. La producción también instaló una huerta y construyó el paredón por el que escapa la protagonista.

“Hay una pared que construyeron con cartón y no se puede creer; parece un paredón de verdad”, contó Rita Cortese durante el rodaje. La estructura que en pantalla parece sólida se realizó con recursos escenográficos.

El edificio donde sucedieron los hechos reales que inspiraron la ficción pertenece a un convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Entre Ríos. El caso se conoció públicamente en 2016 a partir de una investigación periodística, tras la denuncia de la exmonja Silvia Albarenque por torturas y abusos físicos. La causa derivó en un fallo histórico: la entonces madre superiora, Luisa Ester Toledo, fue condenada a prisión. Fue la primera vez que una monja recibió una condena penal de este tipo en la Argentina.

Por qué importa

La serie pone en pantalla un caso de abusos en un convento que terminó con la primera condena penal a una monja en la Argentina. A la vez, muestra por dentro un edificio clave en la formación del papa Francisco, hoy reconvertido en Centro Loyola.

Qué sigue

Cautiva sigue disponible en Flow y puede ampliar la visibilidad del caso de Nogoyá, cuya condena marcó un precedente. El edificio, ya sin las facultades eclesiásticas que se mudaron a Córdoba en 2017, continúa funcionando como Centro Loyola.

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