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Charlevoix, el pueblo con playas de arena blanca y lagos a cinco horas de Chicago

En el norte de Michigan, ofrece actividades durante todo el año, desde nado hasta esquí, y sorprende con sus casas en forma de hongo.

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Charlevoix, el pueblo con playas de arena blanca y lagos a cinco horas de Chicago
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A cinco horas de Chicago, en el norte de Michigan, se encuentra Charlevoix, un pueblo que combina playas de arena blanca, tres lagos y una arquitectura singular. Es considerado una joya del Medio Oeste estadounidense, donde nunca se está a más de 9,7 kilómetros de un cuerpo de agua, según la Oficina de Convenciones y Visitantes local.

El principal atractivo es Michigan Beach Park, a orillas del Lago Michigan, con playas de arena blanca, puestas de sol y el histórico faro de Charlevoix, que data de 1885. También se puede visitar Beaver Island, la isla más grande del lago, accesible en ferry, ideal para recorrer en bicicleta y con restaurantes.

Además de las playas, Charlevoix cuenta con reservas naturales y senderos. El Monumento Natural de Fisherman's Island ofrece 7,2 kilómetros de costa y dunas, mientras que Mount McSauba es un centro de esquí con vistas panorámicas. El Charlevoix South Pier Light Station es un faro de 1885 que marca la entrada al puerto. La Reserva Natural de Mud Lake alberga bosques y humedales con aves migratorias.

Uno de los atractivos más peculiares son las casas de hongo del constructor autodidacta Earl Young, quien entre 1919 y 1970 edificó más de dos docenas de viviendas con materiales locales. La más famosa es la casa champiñón, con un techo que asemeja un hongo. Todas las propiedades son privadas y solo pueden admirarse desde afuera.

Otros puntos de interés incluyen Castle Farms, un castillo de 1918 que funcionó como granja lechera y luego como sala de conciertos; y el molde de una tarta de cerezas de 7900 kilos, preparada en 1976 para celebrar la tradición regional. En primavera, los jardines florecen; en verano, se practican paseos en bote y baños en el lago; en invierno, el esquí en Boyne Mountain —con 60 pistas— transforma el paisaje.

Fuente: Lanacion.

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