Cierre de planta de Unilever en Mendoza deja a productores hortícolas sin programa para próxima campaña
La multinacional discontinuó su operación de deshidratados en Guaymallén, afectando a agricultores de ajo, cebolla y zapallo que abastecían la planta.

El cierre de la planta de Unilever en Guaymallén, Mendoza dejó a los productores hortícolas de la región sin el programa de abastecimiento que mantenían con la multinacional para cultivos como ajo, cebolla y zapallo. Los agricultores aseguran que no fueron informados formalmente de la discontinuidad del convenio y que esperaban definiciones para la próxima campaña.
La compañía aclaró que los productores eran proveedores por campaña y no exclusivos, y que toda la cosecha comprometida y entregada este año fue comprada. Sobre la próxima temporada, señaló que no se trataba de un contrato caído, sino de un acuerdo estacional que ya había concluido. Para los productores, la situación representa una pérdida de previsibilidad, sobre todo por la falta de información anticipada para organizar sus esquemas productivos.
Orestes Nomikos, uno de los agricultores afectados, explicó que el vínculo se había construido con una perspectiva de largo plazo y que en los últimos meses esperaban definiciones sobre qué producirían. “El compromiso era más compromiso de palabra. Siempre pensamos en el largo plazo”, resumió. Según relató, durante el último tiempo había poca comunicación con la empresa y estaban “a la espera de ver qué íbamos a hacer para la próxima campaña”.
El acuerdo también incluía un lazo con el INTA que venía de 30 años, con convenios de vinculación tecnológica y mejoramiento genético en cebollas, tomates, zanahorias y ajos. Desde el instituto respondieron de manera escueta que el convenio “lamentablemente no continuará”.
Nomikos detalló que dentro del grupo de productores hacían distintos cultivos y que, en el caso de la cebolla, el programa directamente no se puso en marcha. “La cebolla directamente se salteó. Se tendría que haber sembrado en marzo-abril, y no se hizo”, relató. En su caso, los productos que destinaba a Unilever eran ajo, cebolla y zapallo, y el ajo representa una actividad de mayor escala para su empresa.
“Ayer, inmediatamente que me llegó un mail a mí y a todos los productores, de la decisión, ya no se trabaja más. Es un cierre permanente y definitivo”, contó Nomikos. Y agregó: “A mí no me dijeron nada de programas para la campaña que viene”. Su vínculo con la compañía comenzó entre 2013 y 2014, en una etapa en la que se había generado expectativa por una posible mayor inversión de la multinacional en la Argentina. También mencionó capacitaciones y convenios relacionados con la agricultura regenerativa a través del INTA.
En términos comerciales, el productor estimó que Unilever representaba aproximadamente el 25% de su cartera de negocios. También destacó que, en comparación con otras industrias, “pagaba bien”.
A partir de ahora, tiene que repensar dónde ubicar los cultivos y hectáreas que producía para esa industria. “Vamos a recanalizar ese volumen por otro lado”, explicó Nomikos, quien señaló que una de las alternativas es la producción de papa para Simplot, iniciada el año pasado. También mencionó la posibilidad de avanzar hacia la cadena forrajera y la elaboración de alimentos para ganado, aunque aclaró que todavía no existe una demanda concreta que permita definir esa reconversión.
No obstante, lamentó lo sucedido ya que la situación se da en un escenario más amplio de menor demanda de la industria sobre los cultivos intensivos de Mendoza. “Los cultivos intensivos horticulares están complicados desde hace un par de años. Habrá que ver si nos encontramos en un piso o se puede seguir agravando la situación desde el punto de vista de la demanda”, sostuvo.
El tomate para industria, contó, viene cayendo por segundo año consecutivo en los programas de producción, mientras que la actividad vitivinícola también atraviesa dificultades. En el caso del ajo, recordó que Brasil es el principal cliente y que en octubre del año pasado se eliminó el impuesto antidumping que había aplicado ese país, que, según indicó, había llegado al 80%.
El productor también puso en contexto las inversiones realizadas durante los últimos años para mejorar la producción en su campo, entre ellas un sistema de riego de mayor tecnología. “Fue toda una tecnología que veníamos invirtiendo desde hace años”, afirmó, y remarcó que una parte del sector agrícola mendocino mantiene condiciones de competitividad.
En esa planta de Guaymallén, de 60 operarios, trabajaban seis días a la semana para deshidratar zanahorias, espinacas, ajos, cebollas y zapallo que iban al mercado interno y la exportación. Los productos viajaban a Brasil, México y Alemania. Hasta hace un par de años, se exportaba el 10% de las 3200 toneladas producidas anualmente.
Fuente: Lanacion
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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