Economía

Cine argentino: los modelos de financiamiento que el país podría copiar de EE.UU., España, Brasil y Francia

La industria local depende del subsidio directo del Incaa, mientras otros países combinan créditos fiscales, fondos y aportes obligatorios de plataformas.

Redacción••2 min de lectura
Compartí esta nota:
Incentivos para el cine: estas son las vías alternativas para financiar películas que la Argentina podría aplicar

La discusión sobre el financiamiento del cine argentino vuelve cada fin de año, cuando se conocen los números de taquilla y se reaviva el debate entre subsidiar o no la producción nacional. Mientras el Incaa mantiene un esquema de subsidio directo que cubre hasta el 50% del costo de producción, otros países desarrollados aplican herramientas que combinan incentivos fiscales, fondos públicos y aportes obligatorios de las plataformas de streaming.

El caso español es uno de los más citados por los especialistas. El Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (ICAA) otorga ayudas directas de hasta 1,2 a 1,5 millones de euros para películas masivas, con un tope del 50% del costo. Además, existe un crédito fiscal del 30% para el primer millón gastado en el país y del 25% para el resto, que puede cederse a través de contratos de financiación o agrupaciones de interés económico.

En Estados Unidos, varios estados ofrecen incentivos similares. Georgia concede hasta un 30% de crédito fiscal transferible a privados, que se negocia como un certificado o letra a cambio de dinero fresco. El mecanismo busca atraer rodajes y dinamizar industrias conexas como catering, construcción y logística.

El modelo francés se sostiene con un impuesto sobre las entradas del 10,72%. A eso se suma una devolución por desempeño que queda en una cuenta solo utilizable para producir más audiovisual, y un crédito impositivo del 30% para producciones internacionales, que sube al 40% si se realizan efectos especiales en el país. Las plataformas de streaming están obligadas a invertir entre el 20% y el 25% de sus ingresos locales en producción francesa.

Brasil tiene un fondo estatal que se emplea en producción, pero el Estado se convierte en coproductor. También permite deducir del Impuesto a la Renta el dinero invertido en películas, y exime del impuesto a la remesa de utilidades al distribuidor internacional que destine el 70% de ese ahorro a la producción local.

"Son medidas integrales: favorecen mecanismos de inversión, incentivos para que inviertan actores ajenos al cine y desarrollo de industrias locales", explicó un analista del sector. En ninguno de los casos citados el Estado se hace cargo de la producción completa de una película, salvo en concursos u óperas primas. "No regala el dinero: invierte", agregó.

La Argentina ya modificó su sistema: el subsidio del Incaa ya no puede usarse para pagar sueldos y solo cubre hasta el 50% de la producción. El debate pendiente es si el país avanzará hacia incentivos fiscales que atraigan inversión privada y diversifiquen las fuentes de financiamiento.

Por qué importa

La discusión define si la industria audiovisual argentina puede diversificar su financiamiento y atraer inversión privada, en un contexto de caída de taquilla y cambios en el Incaa.

Qué sigue

Queda por ver si el Gobierno impulsa una reforma que incorpore créditos fiscales o aportes de plataformas, y cómo reacciona el sector ante la posibilidad de perder el subsidio directo.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Economía