Mascotas

Cómo darle una pastilla a un gato sin estrés: la guía que recomiendan los veterinarios

Con calma, la técnica adecuada y algunos elementos básicos, administrar un medicamento a un felino deja de ser una batalla

Redacción2 min de lectura
Los veterinarios coinciden: cómo darle una pastilla a un gato

Dar una pastilla a un gato puede convertirse en un momento de tensión para el animal y para su dueño. Los felinos son sensibles a los cambios de rutina y a la manipulación, por lo que el proceso exige paciencia y una técnica correcta. Con algunos recaudos simples, la tarea se vuelve mucho más llevadera.

Antes de intentarlo, conviene contar con los elementos básicos de un botiquín para mascotas y observar si el gato muestra señales que justifiquen una consulta con el veterinario. La clave está en preparar el entorno y mantener la calma durante todo el procedimiento.

El primer paso es elegir un lugar tranquilo, sin ruidos ni otras mascotas alrededor. La calma del dueño también es determinante, porque los animales perciben la tensión y eso puede alargar el proceso. Si el gato tiende a moverse mucho, se recomienda envolverlo suavemente en una toalla y dejar la cabeza descubierta: así se inmoviliza el cuerpo sin lastimarlo y se facilita la maniobra.

Para abrir la boca, se coloca una mano sobre la cabeza y se inclina con suavidad hacia atrás, mientras con los dedos se presiona levemente la comisura de la boca. Con la otra mano, la pastilla se ubica lo más al fondo posible de la lengua. Luego se cierra la boca y se sopla suavemente sobre la nariz o se acaricia la garganta: ese estímulo activa el reflejo de tragar.

Si el gato se resiste, existen pastilleros especiales para mascotas que facilitan la colocación. Otra alternativa es camuflar el medicamento en un poco de comida húmeda, siempre que el veterinario lo autorice.

Hay errores frecuentes que conviene evitar. Triturar la pastilla y mezclarla con toda la porción de comida no siempre funciona, porque muchos gatos detectan el sabor y rechazan el plato completo. Tampoco conviene administrar el remedio inmediatamente después de comer, ya que el estómago lleno puede dificultar la deglución.

Otro error habitual es soltar al gato apenas cierra la boca. Conviene sostenerlo unos segundos más y observar que trague, porque algunos felinos esconden la pastilla debajo de la lengua para escupirla después.

Si tras varios intentos el gato continúa muy alterado o la medicación es a largo plazo, es recomendable consultar con el veterinario sobre otras formas de administración, como jarabes o inyectables. Repetir el procedimiento siempre de la misma manera, en el mismo horario y con calma ayuda a que el animal se acostumbre a la rutina y ofrezca cada vez menos resistencia.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

Más en Mascotas