Consumo en Argentina: el mapa fragmentado entre Vaca Muerta, la minería y el resto del país
Mientras la energía y la minería impulsan la economía, las ventas minoristas caen en casi todo el territorio y el promedio nacional pierde utilidad para leer el humor social.

La economía argentina crece, pero ese crecimiento no se traduce en un consumo parejo en todo el territorio. Con datos completos de julio, referentes de la mayoría de los rubros relevados dan cuenta de caídas respecto del año pasado o de una estabilización a la baja. El fenómeno rompe con la lógica que durante décadas usó el promedio nacional como termómetro del humor económico.
“La Argentina dejó de ser un solo estado de ánimo”, resume Fernando Moiguer, titular de la consultora que lleva su nombre. “El país está creciendo. Pero ese crecimiento no se distribuye igual en el territorio, ni en lo económico ni en cómo lo vive cada región. Hay cuatro ejes regionales con lógicas propias. Y una paradoja que los atraviesa: donde más crece la economía no es necesariamente donde mejor se vive el presente”.
Los números respaldan ese diagnóstico. La venta de autos 0km acumuló entre enero y agosto una caída del 13,3% interanual, y la de usados retrocedió 4,87%. Santa Cruz, Tierra del Fuego, Misiones y la provincia de Buenos Aires registraron algunos de los descensos más pronunciados, mientras que Neuquén mostró una merma del 9,7%, inferior al promedio nacional.
Los supermercados muestran un cuadro similar. Las ventas se contrajeron 3,1% interanual en junio y el primer semestre terminó con una baja real del 2,8%, según un informe de la consultora Politikon Chaco basado en datos del Indec. Solo cuatro provincias cerraron el período en positivo: Neuquén, Río Negro, San Luis y La Pampa. Córdoba y Santa Fe quedaron cerca de la estabilidad, mientras Misiones y Corrientes sufrieron caídas de dos dígitos.
El consumo de combustibles también transparenta heterogeneidad. En julio, las ventas al público cayeron 6,4% interanual en todo el país y acumularon su sexta baja consecutiva. Solo tres provincias lograron crecer, aunque por debajo del 1%: La Pampa, Neuquén y Santiago del Estero.
La explicación, según los especialistas, está en la estructura productiva, la composición del empleo, la distribución de los ingresos, los costos y las expectativas. Daniel Coli, presidente de la Cámara Argentina de Shopping Centers, proyecta “un 2027 con oportunidades, pero mucho más competitivo”. La recuperación, anticipa, será “gradual y selectiva”. Si la actividad consolida su mejora y la inflación continúa moderándose, “es razonable esperar una mayor predisposición de las marcas a evaluar aperturas, relocalizaciones y nuevos formatos”.
“El desafío ya no será únicamente llevar personas al shopping. Será ofrecerles suficientes motivos para quedarse, consumir y volver”, afirma Coli.
Vaca Muerta en foco
El caso de Neuquén es el más evidente. La provincia se transformó en uno de los principales motores de la economía argentina gracias a Vaca Muerta. Hay inversiones, empleo, construcción y actividad. Pero el comercio cotidiano vive una realidad más compleja, según describen los empresarios del rubro.
“La situación es heterogénea”, dice Daniel González, vicepresidente de la Asociación de Comercio e Industria de Neuquén. “Todo lo relacionado a Vaca Muerta, sus contratistas y los comercios que venden insumos están pasando un buen momento, pero hay otros segmentos que no están bien. Hay disminución del poder adquisitivo”. El personal jerárquico de Vaca Muerta vive en Neuquén capital, a 100 kilómetros, mientras que el operativo trabaja diez días en el campo y cinco en la ciudad.
González subraya que la construcción registra buenos niveles de actividad: “Las ventas de los corralones vuelan. Pero indumentaria, regalería y bazar sufren mucho, lo mismo que en el resto del país”. La actividad económica provincial creció 1,7% interanual en el primer semestre.
La minería aparece como el otro gran motor. En varias provincias la discusión ya no es si habrá inversiones, sino cuánto tiempo demorarán en llegar al resto de la economía. José Martínez, presidente de la Unión Comercial y Cámara de Supermercados de Catamarca, es directo: “Tener minería no implica que sea tan rápido la llegada de la reactivación a la ciudad. En los pueblos que están cerca de los campamentos se siente un poco, pero todavía no hay un derrame desde el oeste al Valle Central. Esperamos que en 2027 empiece a sentirse”.
Martínez afirma que la expectativa en los supermercados era un rebote, “pero no se dio”. Y grafica: “Si queremos ilustrar con una letra, el consumo es una K, algunos rubros suben y otros bajan”. Sobre la compra online, puntualiza que “están golpeados los que compiten con el teléfono” y advierte por “un problema fuerte de endeudamiento con la tarjeta de crédito”.
En San Juan, Hermes Rodríguez, titular de la Cámara de Comercio provincial, describe un escenario similar: las ventas minoristas caen desde hace diez meses, “algo menos en los últimos meses, pero bajan”. Aun así, sostiene que “todavía es incipiente lo que destila la actividad minera y tenemos mucha esperanza”. El ordenamiento de las cuentas provinciales y el pago en tiempo y forma de los salarios públicos ayudan a evitar una situación peor.
En Jujuy, Luis Alonso, presidente de la Unión de Empresarios, menciona que la provincia tiene 100.000 empleados públicos y 55.000 privados: “Los salarios corren por debajo de la inflación y eso es lo que motoriza el consumo. Hay una pérdida de poder adquisitivo”. Sobre el sector minero, apunta que “está bien, pero son 9.000 puestos de trabajo, mientras que en el comercio formal e informal son 20.000”.
En Tucumán, donde no hay minería, Gregorio Werchow, titular de la Federación Económica provincial, describe “un combo complicado”: falta de dinero, morosidad en tarjetas y endeudamiento con billeteras y bancos. “Todo esto cambia la mirada de la gente, que piensa menos en el consumo”, afirma. Y agrega que la caída del consumo impacta en el IVA y, al bajar la recaudación, aumenta la presión de embargos de ARCA, lo que inmoviliza a los comercios.
En el litoral y otras regiones, los representantes de las cámaras mencionan como problema común la suba de costos, un factor que complica aún más la ecuación de los comercios minoristas.
Por qué importa
El crecimiento económico no se traduce en bienestar cotidiano: donde más crece la producción, como Neuquén o las provincias mineras, el comercio minorista igual sufre. La brecha entre actividad y consumo afecta el empleo, la recaudación y la percepción social del rumbo.
Qué sigue
Los especialistas miran 2027 como el año en que el derrame minero podría empezar a sentirse en el comercio. La evolución de la inflación y la actividad serán clave para saber si la recuperación se vuelve gradual y selectiva, como proyectan las cámaras.
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