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De la moda a la Antártida: cómo Drea León reinventó su vida

Una fotógrafa de moda dejó su carrera, se separó y navegó hacia el polo sur para encontrar equilibrio y una forma más auténtica de vivir.

Redacción3 min de lectura
De la moda a la Antártida: cómo Drea León reinventó su vida
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Drea León dejó atrás una carrera como influencer de moda, se separó de su marido y navegó hacia la Antártida en un velero con 59 compañeros de diferentes nacionalidades. Durante 19 días enfrentó olas de hasta 14 metros de altura y halló en ese viaje extremo las respuestas que buscaba para reiniciar su vida.

La transformación de León comenzó años antes. En 2017 abandonó su puesto en una agencia de publicidad para dedicarse a la fotografía de moda y el contenido digital. Su trabajo se hizo viral en Argentina gracias al uso de herramientas de edición poco difundidas en ese momento, lo que le permitió crecer como influencer y ser contratada por grandes marcas. Sin embargo, el ambiente de la moda le exigía algo que no estaba dispuesta a ceder: mantener talles específicos y control sobre su peso.

El punto de quiebre llegó alrededor de 2019. León cuenta que las prendas prestadas para desfiles siempre eran las más pequeñas, obligándola a entrar en estándares de belleza que resultaban tóxicos. "Las tallas de las prendas que nos prestaban para los desfiles siempre eran las más pequeñas, entonces me sentía en la obligación de entrar en ese estándar de belleza, y no podemos dejar de lado que Argentina es el segundo país con más trastornos alimenticios en el mundo, entonces para una persona con trastornos alimenticios, como es mi caso, porque lucho contra la bulimia desde los 12 años, esto era realmente muy nocivo", relató.

Una noche vio Memoras de África y la película le abrió una puerta que no esperaba. El concepto del glamping —hospedajes en la naturaleza sin renunciar al confort de un hotel de lujo— resonó con ella como una revelación. Descubrió las bell tents, refugios de lona con forma de campana, y decidió comprar una para recorrer el mundo. Su primer viaje sola fue al Gran Cañón en Estados Unidos, donde pasó la noche en medio del desierto. Al volver a Argentina, organizó el "Gran Pinera Tour" y visitó glampings desde Jujuy hasta Ushuaia.

Esas experiencias la conectaron con la naturaleza y la enfrentaron a sus miedos y ataques de pánico. Cada parada la obligó a salir de su zona de confort. En ese proceso de viaje y descubrimiento, su vida personal también se transformó. Su matrimonio se distanció hasta que finalmente decidió separarse.

Poco después de la separación, León se sumó a un viaje en velero hacia la Antártida que marcó un punto de inflexión. Partieron desde Ushuaia con 60 personas de diferentes nacionalidades: alemanes, holandeses, argentinos, españoles y noruegos. El viaje implicó trabajar ocho horas diarias timoneando, haciendo vigías y maniobrando velas. Mantener la higiene personal fue un desafío constante; los accidentes en el barco frecuentemente ocurrían en las duchas.

El cruce del pasaje de Drake fue la prueba más extrema. Con olas de hasta 14 metros de altura, León fue amarrada al timón durante la noche para evitar caer al agua. "Cuando estás navegando hacia la Antártida por el pasaje de Drake, con olas de hasta 14 metros de altura, no hay lugar para el ego, tus compañeros son tu soporte, todos nos necesitamos los unos a los otros", afirmó.

Llegar a la Antártida le pareció surrealista. "El silencio es profundo, casi sepulcral. El sonido del hielo crujiendo te eriza la piel, no hay expectativa que pueda superar las imágenes de los témpanos gigantes flotando en el medio del mar congelado, los albatros volando alrededor del velero, aves con más de tres metros de ancho", describió. Vio focas de weddell descansando en icebergs, focas leopardo devorando pingüinos y familias de ballenas durmiendo alrededor del velero.

Durante esos 19 días, León encontró mucho más que un viaje de aventura. En ese paisaje inmenso y frío descubrió un espacio para respirar y procesar el dolor de la separación. "Después de la gran tormenta que fue la separación, en donde me sentía muy desequilibrada porque se rompen todas tus estructuras, tu hogar y te sentís sin rumbo, la Antártida me ayudó a encontrar el equilibrio y a superar una etapa tan difícil", reflexionó.

La experiencia al timón durante las aguas más peligrosas del mundo le dejó una lección profunda. "Estar al timón me enseñó que, si me inclino demasiado hacia un lado o hacia el otro, pierdo el rumbo. Hay que sostener el equilibrio, volver al centro y avanzar con firmeza hacia el destino correcto", concluyó. Ahora, León continúa creando contenido y documentando sus viajes, transformando el dolor en historias que inspiran a otros a reinventarse.

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