Historias Personales

De las finanzas a la panadería: la argentina que conquista Dinamarca con sus medialunas

Valeria Ramírez dejó su carrera en YPF y emigró por amor a Aarhus, donde creó La Pony Bakery y vende el clásico argentino en una de las ciudades más felices del mundo.

Redacción2 min de lectura
De las finanzas a la panadería: la argentina que conquista Dinamarca con sus medialunas
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Valeria Ramírez (49) dejó una carrera exitosa en finanzas y YPF para mudarse a Dinamarca por amor. Hoy, en Aarhus, la segunda ciudad más grande del país y considerada una de las más felices del mundo, produce y vende medialunas argentinas. Su emprendimiento, La Pony Bakery, nació de la necesidad de sentirse en casa y se convirtió en un éxito inesperado.

Licenciada en Administración y con un máster en Finanzas, Valeria fue la primera universitaria de su familia. Empezó a trabajar como playera en una estación de servicio de YPF en Don Torcuato y, con el tiempo, llegó a ser jefa de dos equipos con 18 personas a cargo. Pero en 2022 renunció: su marido, a quien conoció en un viaje a México, consiguió una transferencia laboral a Dinamarca y ella lo acompañó.

“Me encontré con una vida de ocio, para la cual no estaba preparada”, cuenta. Sin trabajo profesional por la barrera del idioma, empezó a cocinar. Se inspiró en la receta del maestro panadero Juan Manuel Herrera y comenzó a amasar medialunas. “Es como tener un pedacito de la Argentina acá, sentirse en casa”, dice.

Al principio vendía entre amigos argentinos, pero el boca en boca la llevó a montar una empresa home made. Como los daneses no usan WhatsApp ni Instagram, su marido geolocalizó la casa en Google Maps, donde hoy tiene 5 estrellas en comentarios. Los clientes la contactan, encargan y pasan a buscar. “Los daneses compran por unidad, no por docena”, explica, por eso hace medialunas más grandes que las argentinas.

Su formación en finanzas le sirvió para diseñar el negocio, y además estudió gastronomía a distancia en el IAG. “Cuando tuve la clase de medialunas fue genial. Me lancé como una inconsciente total, es muy difícil hacer una medialuna”, reconoce. Cada sábado vende unas 120 unidades de pastelería argentina en un mercado itinerante al que logró ingresar como invitada.

“Los argentinos, cuanto más tristes están, más medialunas te compran. Hay una conexión emotiva, emocional... compensar ese desarraigo”, reflexiona. Ahora quiere conquistar “el corazón de los daneses”, aunque los sabores muy dulces como el dulce de leche no les gustan tanto. Prefieren las facturas con membrillo, “el balance perfecto para ellos”.

Valeria se adaptó a la vida en Aarhus, una ciudad que describe como “casi un pueblo vestido de ciudad”, con canales, cafés y playa a 20 minutos. “El mar es frío, pero ellos se meten igual”, dice. Aunque el frío danés le cuesta, aprendió a valorar el minimalismo y la naturaleza que los locales incorporan a sus hogares. “Siempre fui por todo”, resume, y el nombre de su emprendimiento refleja esa energía: La Pony Bakery.

Fuente: Clarín.

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