Ganadería

De psicóloga a ganadera: el proyecto que Natalia Auat comenzó en secreto

Una profesional en salud mental decidió volver a sus raíces y armó una cabaña Braford integrada en Santiago del Estero mientras mantenía su consultorio.

Redacción3 min de lectura
De psicóloga a ganadera: el proyecto que Natalia Auat comenzó en secreto
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Natalia Auat aprovechó un viaje de su marido para meter hacienda en el campo sin consultarle. Cuando él regresó de esa capacitación organizada por marcas de maquinaria agrícola, los animales ya estaban en el terreno y la represa cavada. Lo que comenzó como una decisión tomada casi de sorpresa terminó transformando su vida y llevándola a combinar dos mundos que parecían incompatibles: la psicología infantojuvenil y la ganadería de precisión.

Auat creció rodeada de animales en una familia de carniceros. Su padre administraba campos donde criaba hacienda propia para engordarla, un oficio que ella conocía desde chica. Sin embargo, por falta de secundario en su pueblo, debió mudarse a Santiago del Estero donde completó sus estudios, se recibió como psicóloga especializada en infancia y adolescencia, y abrió un consultorio. Durante años su vida transcurrió más por la clínica que por la producción ganadera, aunque la idea de volver al campo reaparecía constantemente en su mente.

"Quiero volver a mis orígenes, a lo que cuando era chica vivía en mi casa", pensaba cada vez con mayor frecuencia. Pero había un obstáculo: su marido no estaba interesado. "Pedirle hace años 'pongamos algunos animales' era un no rotundo", recuerda. El problema también era práctico: alguien tendría que ocuparse de los animales mientras ella no estaba dispuesta a abandonar su consultorio.

Entonces llegó ese viaje. Con su esposo ausente, Auat avanzó con lo que venía planeando. Compró los primeros animales, acondicionó el espacio y cuando él volvió ya estaba todo funcionando. Al principio fueron pocos ejemplares para cría y recría a campo, pero el proyecto creció de forma consistente. Sumó corrales, después el feedlot, luego la comercialización de carne propia y finalmente desarrolló una cabaña Braford.

Lo inesperado fue que su marido también terminó involucrándose. Aunque inicialmente se resistía, con el tiempo se comprometió con la actividad. Tras la separación de la pareja, los roles quedaron divididos: ella se ocupa de la cabaña, la genética y la comercialización, mientras que él se enfoca en el feedlot y la producción.

La Leonor SRL funciona en el departamento Figueroa, a unos 60 kilómetros de Santiago capital. En el mismo predio conviven el feedlot, la carnicería y la cabaña Las Higueras bajo un esquema integrado de ciclo completo. Producen la hacienda, la engordan y venden la carne directamente sin comercializar con terceros. Hace seis o siete años intensificaron el trabajo en genética Braford. "Dijimos: 'Bueno, hagamos algo mejor, lo mejor que podamos'".

El proyecto tenía también una dimensión familiar. Auat buscaba construir algo para compartir con sus hijos. El mayor se involucró profundamente en las tareas operativas y manejaba buena parte del trabajo de comercialización. Habían comenzado a preparar animales para exposiciones ganaderas, pero hace dos años y medio su hijo falleció en un accidente. "Estoy segura de que fue el trabajo y el calor de la familia lo que me ayudó a volver a ponerme de pie", dice. Ahora planea retomar las pistas en uno o dos años.

Sus mellizos de 16 años también se entusiasman con el campo y acompañan el proyecto. En paralelo, Auat se involucró cada vez más en el mundo Braford. En una exposición en Santiago del Estero conoció a dirigentes de la raza y fue invitada a sumarse a la comisión directiva de la asociación. "Les dije que no me iba a dar el tiempo", fue su primera respuesta, pero finalmente aceptó y hoy participa en distintas iniciativas.

Dentro de este nuevo rol descubrió un punto donde se cruzan sus dos profesiones. Participa en proyectos para acercar a menores a la ganadería, como Braford Kids y Pulso Braford. "Dentro de Braford somos todos una familia. Hay chicos por todos lados", comenta. El consultorio y el campo hoy funcionan como complementos: hay momentos donde la psicología es su cable a tierra y otros donde ese lugar lo ocupa la ganadería.

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