Opinión

Del conocimiento a la innovación: el nuevo desafío del saber

El acceso masivo a la IA redefine qué significa saber: ya no alcanza con procesar información, sino que se necesita sentido crítico para innovar.

Redacción2 min de lectura
La redefinición del saber

La economía del conocimiento, concepto que comenzó a tomar forma en los años 60 con los aportes de Fritz Machlup y Peter Drucker, se ha acelerado en las últimas décadas. Hoy, el saber aplicado genera más valor que el trabajo manual o los recursos físicos, y la revolución tecnológica ha acrecentado su relevancia como generador de riqueza. Ese conocimiento organizado se conoce como capital intelectual.

Un reciente estudio de Brand Finance reveló que, en las mayores economías del mundo, el capital intangible alcanzó un récord de 97,6 billones de dólares, superando en valor a todos los activos físicos. Esto confirma que el conocimiento se ha convertido en el principal motor de creación de valor, desplazando a los recursos tradicionales.

Bill Schmarzo, experto en big data, profundiza la idea de que los datos son el nuevo petróleo, pero corrige: a diferencia de un recurso natural, el saber es inagotable, se aprecia con su uso y permite economías de escala rápidas. Este cambio impulsa a transformar modelos de organización, políticas públicas y procesos económicos.

Para la Argentina, esta transformación es crítica. El país enfrenta tres fuentes de cambio: el agotamiento de una economía cerrada y estatizada, las nuevas políticas gubernamentales orientadas al mercado y la revolución tecnológica global. Estos factores, integrados, afectan los roles de todos los actores de la comunidad.

El mundo ya transitó de la economía industrial a la postindustrial y luego a la sociedad de la información. Ahora, expertos como Aneesh Raman, director de Oportunidades Económicas de LinkedIn, sostienen que avanzamos hacia la economía de la innovación. Con el acceso masivo a la inteligencia artificial generativa, lo más relevante ya no es saber cosas, sino aplicar críticamente ese conocimiento para desarrollar juicio, creatividad e innovación.

Nunca tuvimos tanta información ni temimos tanto la ignorancia. Raman afirma que la experiencia técnica y las habilidades intelectuales ya no son suficientes para el éxito individual o social. Se necesita más: la capacidad de sintetizar, conectar y evaluar de manera creadora, así como la orquestación entre humanos y tecnología.

Para la Argentina, esto es un mandato. En el Global Innovation Index de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, que compara 139 países, la Argentina ocupa el puesto 77, detrás de Chile, Brasil, México y Uruguay. Los líderes son Suiza, Suecia y Estados Unidos. Instituciones educativas, empresas, sindicatos y gobiernos deben reaccionar para mejorar esta posición.

La evolución argentina no dependerá solo de la inversión en capital físico o la estabilización macroeconómica. Se necesita desarrollar el nuevo saber: adaptativo, conectivo y crítico. Saber ya no es procesar información, sino desarrollar el sentido crítico para encontrar nuevas respuestas.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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