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Dos paros cardíacos del director de 'Guerra y paz' durante el rodaje

Serguéi Bondarchuk sufrió dos infartos mientras filmaba la épica soviética, experiencia que marcó su vida y su obra.

Redacción2 min de lectura
La tensión de rodar esta epopeya fue tan fuerte que le provocó dos paros cardíacos a su director: usó su experiencia con la muerte en la escena más famosa de la película

El rodaje de Guerra y paz, la adaptación cinematográfica de la novela de León Tolstói, llevó a su director, Serguéi Bondarchuk, al límite físico y emocional. Durante los seis años que duró la producción, el cineasta sufrió dos paros cardíacos que lo dejaron clínicamente muerto en ambas ocasiones. La presión de dirigir, escribir y protagonizar la película más cara del cine soviético provocó un estrés y una ansiedad constantes que casi le cuestan la vida.

El primer episodio ocurrió en julio de 1964, mientras filmaba y montaba la cinta. Tras recuperarse, Bondarchuk dijo: "Si muero, dejen que Gerasimov la termine", en referencia al director Serguéi Gerasimov, conocido por películas como La joven guardia o El Don apacible. Un año después, en julio de 1965, sufrió un segundo paro cardíaco. Estas experiencias cercanas a la muerte lo transformaron profundamente y sirvieron de inspiración directa para la escena de la muerte del príncipe Andrei en la película.

La producción, estrenada en cuatro partes entre 1966 y 1967, fue una epopeya sin precedentes. Bondarchuk asumió múltiples roles: guionista, director y actor, lo que multiplicó la carga de trabajo. El proyecto demandó la participación de más de 10.000 soldados como extras en las escenas de batalla, convirtiéndose en una de las producciones más ambiciosas de la historia del cine.

A pesar de los riesgos para la salud de su director, la película resultó un éxito colosal. En la Unión Soviética, vendió 135 millones de entradas y recaudó alrededor de 58 millones de rublos, superando ampliamente su presupuesto de 8,3 millones de rublos. Internacionalmente, obtuvo el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera y fue reconocida por el Círculo de Críticos de Nueva York y la National Board of Review.

La obra de Bondarchuk se convirtió en un orgullo cinematográfico para la Unión Soviética y marcó un hito en la forma de representar la guerra en el cine. La experiencia personal del director, marcada por la muerte, se reflejó en la pantalla con una intensidad que pocas veces se ha visto. Su legado perdura como testimonio de que el arte a veces exige un precio muy alto.

Fuente: SensaCine.com

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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