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Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones 2 tiene guion, pero le falta quien la pague

Hasbro apoya la secuela y sus directores quieren volver, aunque nadie quiere cubrir los 150 millones de dólares que costó la primera.

Redacción••4 min de lectura
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El obstáculo que frena la secuela de Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones

La secuela de Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones está más avanzada de lo que parecía. El guion ya existe, sus directores quieren volver y Hasbro apoya el proyecto. El problema es encontrar a alguien dispuesto a poner el dinero necesario para rodarla.

La primera entrega no logró el éxito comercial que necesitaba por su elevado presupuesto, pero hay algo más importante que el deseo de los fans: el proyecto sigue vivo. John Francis Daley y Jonathan Goldstein, responsables de la primera película, hablaron sobre el futuro de la franquicia en una entrevista con Empire y dejaron una situación tan esperanzadora como frustrante.

Hasbro, propietaria de la propiedad intelectual de Dungeons & Dragons, continúa apoyando la posibilidad de hacer otra película. El proyecto no está muerto. El obstáculo está en quién paga la partida.

Daley y Goldstein aseguran que Hasbro sigue siendo "muy partidaria de hacer esa película", pero la compañía no puede o no quiere asumir por sí sola una inversión cercana a los 150 millones de dólares que costó la primera entrega.

Ese es, ahora mismo, el verdadero freno de la secuela: encontrar un socio financiero dispuesto a compartir el riesgo. Goldstein se tomó la situación con humor: "Así que, si tenéis algún amigo multimillonario y friki, mandadlo hacia nosotros".

La frase hace gracia, pero resume bien el problema. El guion existe, los cineastas están interesados y Hasbro quiere seguir adelante. Falta la parte menos romántica de Hollywood: alguien dispuesto a financiar una superproducción de fantasía después de que la anterior no recuperase todo lo esperado en salas.

El texto original apunta también a que Paramount, distribuidora de la primera película, presumiblemente ya no estaría interesada en ejercer ese papel, aunque no existe una confirmación directa al respecto.

La primera Dungeons & Dragons encontró un equilibrio poco habitual entre comedia y fantasía. Había dragones, magos, bárbaros, cubos gelatinosos y referencias directas para quienes llevan años siguiendo la franquicia, pero sin convertir ese mundo en una parodia permanente.

El problema fue económico. La película costó alrededor de 150 millones de dólares, una cifra demasiado elevada para la cantidad de público que terminó llevando a los cines. Las buenas sensaciones entre quienes sí la vieron no fueron suficientes para justificar de inmediato otra inversión similar.

Ahí está la paradoja: Honor entre ladrones es una película apreciada por buena parte de su público y puede tener una continuación escrita y preparada, pero eso no significa que los números permitan hacerla. En una producción con criaturas fantásticas, escenarios enormes, efectos visuales y un reparto reconocible, reducir drásticamente el presupuesto tampoco parece una solución sencilla.

La marca tampoco está completamente detenida en el terreno audiovisual. Hay prevista una serie de Netflix titulada The Forgotten Realms, cuyo nombre apunta al mismo escenario de campaña utilizado por la película, aunque no se espera que continúe las aventuras de sus protagonistas.

Netflix ya tiene experiencia con fantasía medieval de acción real gracias a The Witcher, así que Dungeons & Dragons podría encontrar allí otra vía para crecer mientras la secuela cinematográfica intenta salir del laberinto financiero. Eso no hace menos frustrante la situación de Honor entre ladrones: saber que existe un guion cambia la perspectiva. No se trata de una hipotética continuación que alguien podría escribir algún día, sino de una película que sus propios responsables siguen queriendo llevar adelante.

Encontrar un nuevo socio con capacidad para afrontar una producción de este tamaño parece ser la pieza que falta. El texto plantea incluso a Amazon y Prime Video como un posible hogar teórico por sus inversiones anteriores en grandes producciones de fantasía, aunque esto es únicamente una posibilidad sugerida y no existe ningún acuerdo anunciado con Amazon para rescatar la película.

Si ese socio no aparece, recuperar al mismo reparto y mantener una escala parecida a la primera entrega se antoja complicado. Existe incluso otra alternativa mucho más modesta: que el guion termine adaptándose algún día al formato cómic. Eso permitiría contar la historia con una inversión mucho menor e incluso evitar complicaciones relacionadas con los derechos de imagen de los actores. Por ahora, tampoco hay ningún anuncio de que vaya a ocurrir.

Lo curioso es que la secuela tiene casi todas las piezas creativas colocadas sobre el tablero. Hay guion. Sus directores quieren volver. Hasbro está a favor. Solo falta encontrar al jugador dispuesto a financiar la siguiente campaña.

Por qué importa

El caso muestra cómo Hollywood decide hoy qué franquicias continúan: no alcanza con tener guion, directores y fans, sino que pesa el riesgo financiero. Una película querida puede quedar frenada por sus números.

Qué sigue

La franquicia queda a la espera de un socio financiero dispuesto a compartir la inversión. Mientras tanto, la serie The Forgotten Realms en Netflix será el próximo movimiento de la marca en pantalla.

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