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EE.UU. y Arabia Saudita firman acuerdo nuclear que permite enriquecer uranio

El pacto, de 30 años de duración, abre la puerta a que Riad desarrolle un programa nuclear civil con capacidad de enriquecimiento, en medio de tensiones con Irán.

Redacción3 min de lectura
EE.UU. y Arabia Saudita firman acuerdo nuclear que permite enriquecer uranio
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Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron este miércoles un acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil y que le abriría potencialmente la puerta al enriquecimiento de uranio. El documento, conocido como "Acuerdo 123", fue suscripto por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y su homólogo saudita, Abdulaziz bin Salman.

El acuerdo, que debe ser ratificado por el Congreso estadounidense, se produce en un contexto de tensión con Irán, rival de Arabia Saudita en Oriente Medio, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán. El comunicado oficial no incluyó el texto íntegro, pero asegura que el programa tiene "fines pacíficos" y está comprometido con la "no proliferación nuclear".

El pacto tendría una duración de 30 años e implicaría que empresas estadounidenses proporcionen tecnología y conocimientos especializados para desarrollar el programa saudí. Además, dará a las compañías de EE.UU. acceso preferente al sector de la energía nuclear producida en Arabia Saudita.

"Pueden tener la certeza de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología nuclear y en los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos", afirmó Wright.

Medios como The New York Times adelantaron que el acuerdo permitiría a Riad el enriquecimiento de uranio, yendo más allá de los pactos nucleares convencionales que Washington ha suscripto con otros aliados, como Emiratos Árabes Unidos. Desde que se filtraron los detalles el martes, algunos legisladores demócratas criticaron el acuerdo y pidieron que el Congreso lo rechace, aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras.

Desde que regresó al poder en 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsó un acercamiento a Arabia Saudita y al príncipe heredero, Mohamed bin Salman, pese a que este fue acusado por la inteligencia estadounidense de estar detrás del asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi. El reino suní es uno de los principales aliados de Washington en Oriente Medio y ha sido afectado por ataques iraníes en respuesta a la ofensiva estadounidense contra Irán.

Expertos en no proliferación nuclear advierten que cualquier centrifugadora en funcionamiento dentro de Arabia Saudita podría abrir la puerta a un posible programa de armas para el reino, algo que el príncipe heredero ha sugerido que podría buscar si Teherán obtiene una bomba atómica. Alexander Bollfrass, experto nuclear del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, calificó el acuerdo como "un nuevo enfoque revolucionario" de la política de no proliferación nuclear.

"El aspecto revolucionario de este acuerdo es que Estados Unidos no pide a Arabia Saudita que cumpla con las salvaguardias más estrictas posibles, sino que está dispuesto a transferir, al menos en teoría, tecnología altamente sensible sin el mismo nivel de supervisión que cabría esperar", señaló.

El presidente Trump y el expresidente Joe Biden intentaron alcanzar un acuerdo nuclear con el reino para compartir tecnología estadounidense. Wright viajó a Arabia Saudita el año pasado poco antes de que Trump visitara el reino y habló con su homólogo saudita sobre la expansión de la industria de energía nuclear comercial del país.

Arabia Saudita y Pakistán, que cuenta con armas nucleares, firmaron un pacto de defensa mutua después de que Israel lanzó un ataque contra Qatar dirigido a funcionarios de Hamás. El ministro de Defensa de Pakistán dijo entonces que el programa nuclear de su país "se pondrá a disposición" de Arabia Saudí si fuera necesario.

Emiratos Árabes Unidos firmó un "acuerdo 123" con Estados Unidos para construir su planta nuclear de Barakah con ayuda surcoreana, pero lo hizo sin buscar enriquecimiento de uranio, algo que expertos en no proliferación han presentado como el "estándar de oro".

Rosemary Kelanic, directora para Oriente Medio en Defense Priorities, dijo que la capacidad de enriquecimiento de uranio podría dar a Arabia Saudita "una potente fuente de influencia para extraer futuras concesiones de Washington, incluidas nuevas garantías de seguridad, al amenazar con convertir en arma su programa". "Dar a Riad enriquecimiento de uranio podría, en la práctica, entrelazar a Estados Unidos con el Reino de Arabia Saudí para siempre", añadió.

El gobierno de Trump dijo el mes pasado que proporciona 17.500 millones de dólares en préstamos para acelerar el desarrollo de 10 nuevos grandes reactores nucleares diseñados por Westinghouse, que podrían usar el mismo diseño en el acuerdo previsto con Arabia Saudita.

Fuente: Clarín.

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