Eichmann, el arquitecto de la Solución Final, vivió en Tucumán y Catamarca
El jerarca nazi se ocultó en el norte argentino entre 1950 y 1953, trabajando como técnico hidrólogo.

Adolf Eichmann, uno de los máximos responsables del exterminio judío durante la Alemania nazi, vivió varios años en el norte argentino, entre las provincias de Tucumán y Catamarca. Conocido como “el arquitecto de la solución final”, el jerarca se ocultó bajo la identidad de Ricardo Klement y trabajó como técnico hidrólogo para una empresa vinculada al régimen.
Según investigaciones históricas, Eichmann llegó a la Argentina en julio de 1950 con pasaporte falso y se instaló en la zona de las yungas, donde permaneció hasta 1953. Su paso por el interior del país fue documentado por historiadores y testimonios locales, que reconstruyen su vida cotidiana en pequeños pueblos del norte.
La empresa CAPRI (Compañía Argentina para Proyectos y Realizaciones Industriales), fundada por el ex SS Carlos Horst Fuldner, lo contrató para realizar estudios hidrológicos en la región. Fuldner, además, asesoraba a la Dirección de Migraciones en el plan para recibir fugitivos del Tercer Reich, según relata el libro “Querido Eichmann”, de Marcos Rosenzvaig.
En Tucumán, Eichmann se radicó primero en La Cocha, al sur de la capital, donde trabajó midiendo el caudal de los ríos. El historiador Pedro Figueroa recordó en el documental “El vecino alemán” que el jefe era Eichmann, pero que no era delicado: “En el almuerzo se tiraba a compartir viandas con nosotros”.
La esposa de Eichmann, Vera Liebl, llegó en 1952 con sus tres hijos, y el plan era que Eichmann pasara por el tío de los chicos. La prueba de su estadía es una cédula de identidad emitida por la policía provincial, con el nombre de Klement.
En Catamarca, Eichmann vivió en Aconquija, una zona de yungas que limita con Tucumán. Allí realizó aforos en los ríos San Ignacio y Potrerillo-Huacra, y se hospedó en una casa alquilada a la familia Martínez. El historiador local Pedro Vázquez asegura que el exmilitar nazi pasó desapercibido, integrado a las rutinas sociales de un lugar donde nadie preguntaba por su pasado.
La historiadora Constanza Jerez Villarreal sostiene que CAPRI funcionó como un espacio privilegiado para la inserción de técnicos europeos, principalmente alemanes y austríacos, mediante convenios con organismos estatales. La presencia de Eichmann en el norte argentino fue posible gracias a la existencia de una comunidad de profesionales centroeuropeos en la región, muchos de ellos vinculados a la Universidad Nacional de Tucumán.
El profesor Eduardo Vela, exintendente de Concepción, recordó que “todo el mundo le decía ingeniero”, y que Eichmann pasaba desapercibido al lado de otro alemán, un tal Klame, de carácter extrovertido. La casa donde vivió en La Cocha fue destruida hace tiempo, quizá para evitar que se convirtiera en un santuario o en objeto de revancha.
Eichmann fue capturado por el Mossad en 1960 en Buenos Aires y trasladado a Israel, donde fue juzgado y ejecutado en 1962. Su paso por el norte argentino, sin embargo, permaneció durante décadas en la memoria de los lugareños, que lo recuerdan como un técnico más, aunque con un pasado que lo condenaba.
Fuente: LA NACION
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