El ADN industrial argentino: un legado que no debe frenarse

El presidente de la UIA, Martín Rappallini, defiende la vocación industrial del país y critica las distorsiones que limitan su desarrollo.

Redacción2 min de lectura
El ADN industrial argentino: un legado que no debe frenarse

La industria argentina no nació de subsidios ni protecciones, sino del talento, la inmigración y el espíritu emprendedor. Así lo sostiene Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), en una columna de opinión publicada en La Nación.

Rappallini destaca que a comienzos del siglo XX, la Argentina era una de las economías más dinámicas del mundo, con una industria en pleno desarrollo que incluía frigoríficos, molinos, talleres ferroviarios y metalúrgicas. La llegada de empresas como Ford en 1913 o Fiat, General Motors y Techint en décadas posteriores refleja ese potencial.

El dirigente industrial subraya que el capital humano fue clave: las escuelas técnicas formaban profesionales reconocidos en toda América Latina, y los ingenieros argentinos eran referencia en la región. Sin embargo, en los últimos 40 años, el valor agregado industrial per cápita creció solo 110%, frente a casi 700% en Brasil y México.

Rappallini atribuye esa brecha a un sistema con alta presión tributaria, regulaciones excesivas, encarecimiento del empleo formal, escaso crédito productivo y retenciones a las exportaciones, sumado a la inestabilidad macroeconómica y los cambios constantes de reglas de juego.

"Muchas de las políticas que pretendían proteger a la industria terminaron debilitando su competitividad", afirma. Y agrega que los subsidios y distorsiones escondieron problemas estructurales mientras el país perdía capacidad para competir globalmente.

Pese a todo, Rappallini sostiene que el ADN industrial argentino existe desde hace más de un siglo, presente en miles de pymes familiares, técnicos e ingenieros que diseñan productos de clase mundial y empresas que exportan desde el interior. "Los recursos naturales por sí solos no generan desarrollo", remarca, y explica que el verdadero valor surge cuando una sociedad tiene el conocimiento para transformarlos y competir.

El desafío, según el titular de la UIA, es potenciar una industria que ya existe, con estabilidad macroeconómica, menor presión impositiva, modernización laboral, financiamiento productivo, inversiones en energía e infraestructura, y educación técnica. "La Argentina tiene una vocación industrial", concluye, y la discusión es si se seguirá frenando ese potencial con distorsiones o se le dará libertad para desplegar toda su capacidad creadora.

Fuente: Lanacion

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

ADN industrial argentino: un legado que no debe frenarse — Prensa X