El color de pared que reduce la ansiedad: la neurociencia lo confirma
Los tonos verdes azulados de baja saturación generan calma y disminuyen el estrés, según especialistas en diseño y color.

Elegir el color de las paredes del hogar no es solo una cuestión estética: la neurociencia y la psicología del color demuestran que los tonos que nos rodean impactan directamente en el sistema nervioso. Desde la frecuencia cardíaca hasta la calidad del sueño, los colores pueden modular el estado de ánimo. Según la arquitecta Virginia Domínguez, los tonos que más reducen la ansiedad son los verdes azulados de baja saturación con alta luminosidad, así como los verdes neutros claros.
La especialista en color de Alba Pinturas explica que los tonos fríos activan parámetros fisiológicos diferentes a los cálidos, como la disminución de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la secreción de la hormona del estrés. "A estos tonos se los asocia con elementos naturales estables como el agua y la vegetación, generando una percepción de seguridad y calma", afirma. Además, no producen deslumbramientos ni rebote lumínico como el blanco puro, y reducen la fatiga visual y la sobreestimulación sensorial.
Marianela Brovelli, arquitecta e interiorista, coincide en que los colores que reducen la ansiedad son los de la naturaleza. "La sensación de mayor comodidad aparece cuando los muros se definen con tonos relacionados con la luz natural", señala. Recomienda paletas apasteladas, cálidas y luminosas para espacios con ventanas pequeñas. Los verdes secos y oliva conviven con negros y maderas; el naranja asalmonado evoca un crepúsculo elegante; y los tostados garantizan calidez. Para dormitorios y livings, los tonos verdes brindan tranquilidad y reparan el sueño, mientras que en cocinas los muebles tostados y naranjas fomentan la creatividad.
Domínguez sugiere aplicar estas tonalidades en dormitorios y áreas de descanso para mejorar la latencia del sueño, y en espacios de trabajo porque el componente azul favorece la concentración y el verde reduce la tensión. También son ideales para salas de estar y living, ya que actúan como filtro emocional al finalizar la jornada. En baños potencian el efecto spa. "No son tonos recomendables para áreas donde el objetivo es estimular el apetito y la energía, siendo los cálidos los más pertinentes para cocinas y comedores", advierte.
Los verdes azulados de baja saturación estimulan una desaceleración mental, evitan la rumiación ansiosa y condicionan la calma al ingresar al espacio. Además, amplían visualmente los ambientes, aportan frescura y orden visual. "Con los colores azules verdosos o verdes azulados transformamos el espacio funcional en un espacio de recuperación emocional", reflexiona Domínguez. La pintura es el aliado más rápido y económico para lograr este cambio. "Las paredes o cielos rasos coloreados funcionan como ancla en un ambiente", dice. La combinación con iluminación cálida y natural, y elementos como madera, piedra, espejos de agua y vegetación, potencia la biofilia y el bienestar.
Fuente: Lanacion
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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