Salud

El deseo no se jubila: cómo cambia la sexualidad después de los 70

El envejecimiento modifica el organismo, pero también las formas de vincularse y de buscar placer; el principal obstáculo muchas veces son los prejuicios.

Redacción2 min de lectura
El deseo no se jubila: cómo cambia la sexualidad después de los 70
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Una enfermera golpeó la puerta de la habitación de un matrimonio en una residencia geriátrica para darles la medicación. Nadie respondió. Al entreabrir, los encontró bajo la ducha, juntos. Volvió a cerrar y regresó media hora después. "Entendió que seguramente ese era el mejor remedio que podían estar recibiendo en ese momento", recuerda Carolina Díaz, especialista en geriatría y directora médica de Centro Hirsch. La anécdota resume una realidad: la sexualidad, aunque con otros matices, puede formar parte de la vejez.

Lejos de apagarse, el deseo se transforma. El erotismo adquiere nuevas formas, el encuentro deja de depender del rendimiento físico y gana espacio la intimidad y la conexión emocional. Pero el organismo atraviesa cambios reales: menopausia, disminución de testosterona, enfermedades crónicas o medicamentos que afectan la respuesta sexual. Hoy existen alternativas para compensarlo. El desafío, coinciden especialistas, es dejar atrás la idea de que una vida sexual plena tiene fecha de vencimiento.

El médico psiquiatra José Eduardo Abadi afirma que "asistimos al nacimiento de una nueva vejez". Las personas mayores construyen proyectos, forman nuevas parejas y viven la sexualidad desde otro lugar. "La sexualidad ya no es aquello que una persona mayor vivió, sino aquello que vive", sostiene. "No hay que vivir el presente como si fuera una pérdida. Es otro tiempo de la vida". Pero el entorno influye: "Si una persona vive en un micromundo donde el prejuicio define que la sexualidad terminó, ese contexto se vuelve limitante", advierte.

El psicólogo y sexólogo Patricio Gómez Di Leva propone redefinir qué se entiende por una buena vida sexual. "No es lo mismo la sexualidad de los 40 que la de los 80. Cambia el cuerpo, el deseo, los intereses, pero eso no significa que sea mejor o peor", explica. "La sexualidad se aprende durante toda la vida, pero que el deseo desaparece con los años es un mito". Con el tiempo, "se empieza a elegir mucho más la calidad que la cantidad", resume.

Existen cambios biológicos concretos. La ginecóloga Agustina Starvaggi, del Hospital Italiano de Buenos Aires, señala que el síndrome genitourinario de la menopausia provoca sequedad vaginal y dolor, una de las principales causas por las que muchas mujeres dejan de tener relaciones. "La buena noticia es que tiene tratamiento", dice: los estrógenos locales son la estrategia con mayor respaldo científico. Además, critica el edadismo en el sistema sanitario: "Nunca es normal resignarse a vivir sin satisfacción sexual solamente por la edad".

Enfermedades como la hipertensión, la diabetes o la artrosis pueden afectar la respuesta sexual. En los hombres, la disfunción eréctil es una consulta frecuente. El cardiólogo Hernán Krimer advierte que "muchas veces es una manifestación temprana de enfermedad vascular". Existen fármacos como sildenafil y tadalafilo, pero deben indicarse tras una evaluación médica.

Fuente: Lanacion.

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