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El día que Horacio Pagani compró el sueño de su infancia y lo salvó con una lata de pintura de 50 años

El fabricante argentino de superdeportivos restauró una Ferrari 275 GTB4 de 1966, el auto que vio de niño en una revista, y recuperó su color original gracias a una lata de pintura de medio siglo.

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El día que Horacio Pagani compró el sueño de su infancia y lo salvó con una lata de pintura de 50 años
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Horacio Pagani, el creador argentino de superdeportivos, cumplió el sueño de su infancia al comprar en 2022 una Ferrari 275 GTB4, el mismo modelo que había visto de niño en las páginas de la revista Automundo. La unidad, chasis #09021, era la misma que Ferrari presentó en el Salón de París de 1966 y que había pertenecido a la colección de Marcel Petitjean. Pagani la adquirió en una subasta de Sotheby's en París.

El auto llegó sin funcionar, tras décadas inmóvil. Pagani decidió someterlo a una restauración total a través del departamento Ferrari Classiche. El mayor desafío fue recuperar el color original, un profundo Rosso Rubino. Las pinturas modernas no lograban el tono exacto, hasta que Pagani recurrió a Egidio Bonfatti, de 86 años, ex socio del carrocero Pietro Drogo, quien conservaba en su taller una lata de pintura original de la época, con más de cincuenta años de antigüedad.

Durante tres meses, Bonfatti y Pagani mezclaron y probaron muestras hasta dar con la tonalidad exacta. "El secreto estaba en unas partículas metálicas extremadamente finas que cambiaban por completo según el reflejo de la luz", relató Pagani. Finalmente, el Rosso Rubino volvió a brillar como en el otoño parisino de 1966.

Hoy, Pagani disfruta del auto que soñó desde niño. "Cuando el motor de doce cilindros empieza a cantar como Pavarotti y veo la aguja del cuentarrevoluciones vibrar... en ese momento exacto vuelvo a sentir la misma emoción de cuando era un niño en Argentina y solo podía soñar con esto", confesó. La Ferrari 275 GTB4, con su motor V12 de 3.3 litros y 300 caballos de fuerza, es para Pagani un recordatorio de que los sueños de la infancia pueden hacerse realidad con tiempo, paciencia y la mezcla exacta de pintura.

Fuente: Clarín.

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