El hincha celebra el fin del Mundial y el regreso del fútbol local
Tras la Copa del Mundo 2026, los fanáticos de siempre recuperan su espacio, lejos del show y los opinólogos de ocasión.

El núcleo duro del fútbol argentino respira aliviado: terminó el Mundial y vuelve la competencia doméstica. Para el hincha de siempre, ese es su hábitat natural, el lugar donde se siente cómodo. Aunque disfrutó y sufrió con la Scaloneta como cualquier otro, en el fondo sentía que su territorio había sido invadido por turistas ocasionales. Como el habitante de una ciudad costera en temporada alta, comparte el espacio pero anhela que los visitantes se vayan. La pelota es nuestra, piensa. Váyanse y déjennos en paz.
El hartazgo creció con las publicidades sin pausa donde los jugadores y el cuerpo técnico vendían de todo: desde hamburguesas hasta combustibles. El futbolero macho alfa entiende que los muchachos aprovechen el momento, aunque los 26 que fueron a Estados Unidos, México y Canadá ya sean millonarios. Pero que hasta Mirtha Legrand apareciera como figura promocional del Mundial les resultó demasiado.
Es que durante el torneo, los "intrusos" discutieron, hablaron y opinaron sobre las bondades del 4-4-2 en rombo y la pierna cambiada. El futbolero de ley lo vivió como una intromisión porque "no son del palo". Ellos se entienden con el de al lado, incluso con el rival, sin hablar. Una mirada basta para coincidir en que el nueve es un burro o el arquero no tiene manos. Y se indignan con aquellos que dan cátedra cuando llega la mayor cita de la pelota. Advenedizos u oportunistas.
El futbolero profundo, el cabeza de termo, es bravo con quienes critican a los que "tienen una pelota en la cabeza". Como los lugareños de la costa que en marzo o abril salen a inspeccionar las playas y se indignan si ven destrozos o mugre, el futbolero también maldijo el show en el que la FIFA convirtió el Mundial, una maquinaria recaudatoria sin precedentes. Quizás le molestó más el humo en la entrada de los equipos y la cuenta regresiva que los errores arbitrales.
Pero se acabó. Terminó el Mundial. Los galácticos opinadores buscarán otras fuentes para aparecer, estar, ser vistos. El futbolero intenso recupera su selva, vuelve a hablar el idioma que el otro futbolero entiende sin esfuerzo. Fue lindo el Mundial. Habrá que esperar al 2030 para que pase lo mismo.
Fuente: Smoke Demo Source
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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