Historia

El "jaunting car" irlandés que sorprendió en San Antonio de Areco

Solo cuatro ejemplares en buen estado existen en el mundo; uno de ellos paseó por las calles del pueblo bonaerense.

Redacción2 min de lectura
El "jaunting car" irlandés que sorprendió en San Antonio de Areco
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San Antonio de Areco fue testigo de un paseo histórico: un "jaunting car", un carruaje típico irlandés del siglo XIX, recorrió sus calles el sábado pasado. El vehículo, tirado por un caballo Gypsy Vanner, despertó la curiosidad de los vecinos y de los seguidores de la tradición gaucha. Se trata de uno de los cuatro ejemplares en buen estado que existen en el mundo.

El carruaje pertenece a José Antonio Lalor, reconocido coleccionista de antigüedades. Según una placa, fue fabricado por Millett en el pueblo de Borris, condado de Carlow, Irlanda. La empresa, fundada a fines del siglo XIX por Patrik Millet, se destacó por la calidad artesanal de sus productos, que incluían carpintería, herrería y tapicería a medida.

El "jaunting car" se distingue por sus asientos laterales, perpendiculares al eje, que permiten a los pasajeros mirar el paisaje. Es liviano como un sulky pero con mayor capacidad de personas y equipaje. El cochero, ubicado al frente, oficia de guía mientras los viajeros contemplan el entorno.

La historia del carruaje se entrelaza con la de Margarita Mooney de Morgan, una filántropa irlandesa-argentina que a principios del siglo XX impulsó obras como la Capilla San Patricio, el Colegio Clonmacnoise y el Hospital María Clara Morgan. Su generosidad fue reconocida por el Papa Pío X con la cruz "Pro Ecclesia et Pontifice".

El paseo fue posible gracias a la colaboración de María Julia Burgos, criadora de la raza Gypsy Vanner, y del ex embajador de Irlanda Justin Harman, quien contactó a los descendientes de los fabricantes. El recorrido culminó en la estancia "La Margarita", propiedad de Matías Morgan y Catalina Guerrico, donde los invitados disfrutaron del histórico vehículo.

El "jaunting car" es un símbolo del transporte rural irlandés del siglo XIX. Su diseño simple e ingenioso lo convirtió en una pieza clave de la movilidad tradicional. Hoy, su presencia en Argentina es un orgullo para los amantes de la historia y la tradición.

Fuente: Lanacion.

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