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El loco de la ruta: la verdad sobre el asesino serial que la película Pepita la Pistolera recrea

La cinta protagonizada por Luisana Lopilato revive la historia de Margarita Di Tullio y los crímenes atribuidos a un psicópata que, según la justicia, nunca existió.

Redacción3 min de lectura
El loco de la ruta: la verdad sobre el asesino serial ¿inventado? cuyos crímenes recrea la película Pepita la Pistolera

La película Pepita la Pistolera, protagonizada por Luisana Lopilato, recrea la vida de Margarita Di Tullio, una mujer del bajo mundo marplatense que regenteaba prostíbulos en la ciudad. El filme, dirigido por Lucía Puenzo, se basa en hechos reales y retoma una serie de crímenes y desapariciones de trabajadoras sexuales que ocurrieron entre 1996 y 1999 en Mar del Plata. Esos casos fueron atribuidos a un asesino serial apodado “el loco de la ruta”, pero con el tiempo los investigadores comenzaron a dudar de su existencia.

La historia de Di Tullio, conocida como Pepita la Pistolera, se remonta a 1985, cuando mató a dos hombres. En cambio, los crímenes del supuesto psicópata ocurrieron más de una década después. Esa diferencia temporal es una de las claves para entender por qué la figura del asesino serial podría haber sido una construcción mediática y policial.

Entre 1996 y 1999, aparecieron cuerpos de mujeres asesinadas o desaparecidas en las rutas cercanas a Mar del Plata. La primera víctima fue Adriana Jacqueline Fernández, de 27 años, hallada el 1 de julio de 1996 bajo un puente de la ruta nacional 226. Había sido estrangulada. Poco después, en noviembre, apareció el cuerpo de María Esther Amado, de 35 años, en la ruta provincial 55, con signos de estrangulamiento y mutilaciones.

En enero de 1997, se encontraron restos de Viviana Guadalupe Espíndola, de 26 años, cerca de la ruta provincial 88. A lo largo de los meses, se repitieron los hallazgos en las cercanías de las carreteras. En total, se registraron al menos cinco homicidios de mujeres en esas condiciones entre 1996 y 1998. Las víctimas eran en su mayoría trabajadoras sexuales que ejercían en la zona de La Perla, lo que generó un clima de terror en el sector.

La investigación sumó también casos de desapariciones, lo que llevó a los medios a bautizar al supuesto responsable como “el loco de la ruta”. La policía y la justicia no lograban avances, y se solicitó la colaboración de un oficial francés, Alain Perez, y hasta del FBI. En 1999, el gobernador bonaerense Eduardo Duhalde ofreció una recompensa de $500.000 por información sobre el paradero del criminal, pero no hubo resultados.

Sin embargo, con el correr de los años, la hipótesis del asesino serial comenzó a desmoronarse. En 2002, el juez marplatense Pedro Hooft llevó adelante una causa que reveló que muchas de las víctimas pagaban sobornos a la policía para poder trabajar. Agentes de la comisaría 1ra. y de otras dependencias les exigían alrededor de 100 pesos por semana a las prostitutas a cambio de protección. Esa red de extorsión habría sido el verdadero motivo de los crímenes, y el “loco de la ruta” habría sido una cortina de humo para desviar la atención.

Una fuente de la investigación declaró en su momento: “Nunca creímos que el autor de los homicidios fuera un psicópata. En este caso, el asesino serial no existe y nunca existió. La aparición del denominado loco de la ruta le vino muy bien a la policía para cubrir con una nube de humo el sistema de recaudación ilegal”.

La causa de Hooft terminó con la condena de cuatro policías por asociación ilícita, aunque no se pudo probar que fueran los autores de los asesinatos. Aún hoy, los casos siguen sin resolverse y la figura del “loco de la ruta” permanece como un misterio que el cine vuelve a poner en escena.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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