Cultura

El Macba inaugura cuatro muestras que expanden la mirada entre la geometría y el sonido

El museo porteño presenta exposiciones de Gerold Miller, César Paternosto, Ornella Pocetti e Ivana de Vivanco, con instalaciones que invitan a recorrer el espacio.

Redacción3 min de lectura
De la “imaginación geométrica” al sonido de las lágrimas: cuatro formas de expandir la mirada

El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba) inauguró cuatro exposiciones que, desde lenguajes y generaciones distintas, proponen expandir la mirada. La geometría se vuelve territorio, la pintura se transforma en materia vibrante, la experiencia personal se convierte en ficción y una instalación hace audible el paisaje sonoro de un desierto.

En la planta baja, el alemán Gerold Miller presenta “Superficie y presencia”, su primera muestra individual en América latina. En el primer piso, Ornella Pocetti despliega “Curada de espanto”, la mayor exposición realizada hasta el momento de la artista. En el sexto piso, el Macba Kabinet exhibe “¿Cómo suenan las lágrimas antes de secarse?”, de la chileno-peruana Ivana de Vivanco.

Miller, nacido en Altshausen en 1961 y radicado entre Berlín y Pistoia, se formó como escultor en la Academia Estatal de Bellas Artes de Stuttgart. Hace cuatro décadas que investiga la relación entre imagen, escultura y espacio. Su trabajo parte de una operación sencilla: toma los elementos clásicos de la pintura y los reconstruye con estructuras de acero, aluminio, vidrio y color. El resultado son obras que parecen pinturas convertidas en arquitectura.

En diálogo con LA NACION, Miller definió su lenguaje como “minimalismo industrial”. Utiliza materiales pesados y piezas producidas por empresas especializadas, pero detrás de esa precisión existe un proceso artesanal: las obras nacen de maquetas y bocetos hechos a mano. “Todo lo que se ve es lo que existe. Acero, forma, espacio, peso: el espectador puede observar cómo está construida la obra y cómo funciona. Mi arte es simple, es real”, sostuvo.

El color también participa de esa lógica directa. El rojo y el magenta están asociados a la energía, mientras el blanco y el negro funcionan como contrapunto. “Si tengo la idea del color rojo, aplico rojo”, explicó. No se trata de exhibir destreza pictórica, sino de hacer que el color exista como presencia concreta.

Hay un puente significativo entre la muestra de Miller y la retrospectiva de César Paternosto. El artista alemán descubrió la obra de Paternosto hace una década en una feria de Madrid y quedó fascinado. Reconoce una afinidad en la manera de pensar el espacio, los laterales y los intersticios.

“La imaginación geométrica”, al cuidado de Natalia Giglietti y organizada con el Centro de Arte de la Universidad Nacional de La Plata, reúne más de cuarenta obras y recorre seis décadas de producción de Paternosto. Nacido en La Plata en 1931, es uno de los grandes referentes de la abstracción latinoamericana. La muestra propone repensar una historia de la abstracción narrada desde América latina.

El concepto de geometría sensible, acuñado por Aldo Pellegrini, resulta fértil para aproximarse a sus primeras investigaciones: una geometría en la que color, percepción y singularidad del artista tienen un papel decisivo. Paternosto se aleja de la concepción racionalista asociada al concretismo de los años cuarenta.

Esa geometría se expande hacia una dimensión histórica y territorial. Paternosto se preguntó por los orígenes de la abstracción en América latina y encontró una genealogía en las culturas originarias, particularmente en la retícula textil prehispánica. La geometría aparece ligada al cuerpo, al territorio y a formas de conocimiento que el canon occidental dejó fuera.

Paternosto desarrolló la llamada visión oblicua o visión lateral: el frente deja de ser el único lugar privilegiado de la pintura. Los bordes y los laterales adquieren protagonismo, y la obra exige que el espectador se desplace para verla. A los 94 años, continúa trabajando en Segovia, donde vive hace veinte años.

“Curada de espanto”, de Ornella Pocetti, curada por Carlos Gutiérrez y producida con Galería Cott, reúne obras de pintura figurativa con personajes y paisajes enrarecidos. El recorrido funciona como una película abierta, donde la experiencia de los últimos dos años, cuando Pocetti decidió vivir exclusivamente de la pintura, se incorpora como materia narrativa.

En el Macba Kabinet, Ivana de Vivanco presenta “¿Cómo suenan las lágrimas antes de secarse?”, una instalación sonora que hace audible el paisaje de un desierto. Las cuatro muestras dialogan entre sí y proponen formas de expandir la mirada.

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