Economía

El maíz, clave estratégica para la nueva demanda mundial de carne

Argentina puede integrar su capacidad agrícola con la ganadera para capturar más valor en proteínas premium.

Redacción2 min de lectura
El maíz, clave estratégica para la nueva demanda mundial de carne
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El mundo atraviesa una transformación en la demanda de alimentos impulsada por el crecimiento de las clases medias, especialmente en Asia. Ya no se trata solo de volumen, sino de ofrecer productos con trazabilidad, inocuidad y estándares de calidad exigentes. En ese escenario, Argentina tiene una oportunidad única: integrar su capacidad agrícola con la ganadera para convertirse en proveedor de proteínas animales de alto valor agregado.

Históricamente, el país construyó su perfil exportador sobre la venta de granos y subproductos. Pero el desafío actual no es solo producir más maíz, sino transformar una mayor proporción en proteína animal de calidad, capturando más valor localmente. Así, el maíz deja de ser un commodity exportable para convertirse en un insumo estratégico de la carne que demanda el mundo y el consumo interno.

Los mercados internacionales de alto valor muestran un crecimiento sostenido en la demanda de carnes premium. China sigue siendo un actor determinante, pero también aparecen oportunidades en Japón, Corea del Sur, el sudeste asiático, Medio Oriente y otros mercados desarrollados que buscan cortes de calidad. Los consumidores valoran atributos como terneza, marmoleo, uniformidad y consistencia. Allí, la integración entre maíz y ganadería es decisiva: la terminación de los animales a grano permite producir carnes alineadas con esas exigencias.

La gran fortaleza argentina radica en combinar cría y recría pastoril o suplementada con la terminación a grano, lo que desarrolla una carne diferencial con identidad propia. Ese modelo de integración entre agricultura y ganadería constituye una ventaja comparativa clave. Además, transformar maíz en carne multiplica el valor económico de cada tonelada: la cadena ganadera genera empleo, moviliza economías regionales, impulsa inversiones industriales y permite exportar productos con mayor valor agregado.

La discusión estratégica pasa por cómo lograr que una mayor parte de esos nutrientes se convierta localmente en alimentos de alta calidad para los mercados más exigentes. Pasar del barco de granos al contenedor de carne significa avanzar hacia un modelo donde el país capture una mayor proporción del valor generado por sus recursos naturales. Para ello, serán necesarias estabilidad macroeconómica, apertura de mercados, previsibilidad, infraestructura y financiamiento.

Argentina cuenta con recursos naturales, conocimiento técnico y capacidad empresaria para posicionarse como proveedor global de carnes de alta calidad. En ese camino, el maíz puede transformarse en el gran articulador de una estrategia de agregado de valor que convierta granos en proteína, exportaciones, empleo y desarrollo federal.

Fuente: Lanacion.

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