El mercado cambiario se achica: en cuatro años cerraron el 65% de las casas de cambio
El Banco Central registra hoy 40 operadores oficiales, frente a los 115 que había en 2022, en medio del avance de la informalidad.

El mercado cambiario argentino atraviesa una paradoja: mientras el Gobierno avanza hacia una mayor libertad para comprar y vender dólares, la cantidad de casas y agencias de cambio habilitadas por el Banco Central (BCRA) se derrumbó. En los últimos cuatro años, los operadores oficiales se redujeron un 65% y hoy apenas quedan 40 licencias activas, según datos públicos de la autoridad monetaria.
La caída es sostenida. En 2022 había 115 operadores cambiarios; al año siguiente la cifra bajó a 77; en 2024 quedaron 61; el año pasado se contabilizaban 49 y hoy el número se redujo a 40. El contraste es mayor si se compara con las 245 entidades registradas en diciembre de 2019, antes de que Alberto Fernández asumiera la Presidencia.
El fenómeno se explica por una combinación de factores: años de cepo cambiario que paralizaron la operatoria, regulaciones más estrictas para seguir en pie y una restricción que sigue vigente pese a la eliminación de gran parte de las trabas en abril de 2025. Quien compra dólares en efectivo, un habitué de las casas de cambio, tiene un límite de US$100 por mes, mientras que a través del home banking se pueden adquirir divisas sin restricciones.
“Solo se flexibilizó el acceso a operaciones de cambio contra pesos en bancos locales, pero para personas humanas hubo cero flexibilización contra pago en efectivo. El máximo es de US$100, una restricción inexistente en el resto del mundo”, sostuvo Mario Mochetti, presidente de la Cámara Argentina de Casas y Agencias de Cambio (Cadecac). El dirigente agregó que el registro para la apertura de nuevos operadores sigue cerrado desde que asumió la actual gestión y que nunca se habilitaron los cambios de categoría de entidad.
Muchas de las casas que obtuvieron la licencia oficial lo hicieron en 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, en un contexto de mayor libertad para operar. Desde entonces, el Central endureció los requisitos: no se permitieron actividades complementarias, hay limitaciones para las operaciones entre entidades y los arbitrajes en efectivo entre divisas nunca fueron autorizados. “Aunque todas estas peticiones se hicieron formalmente frente al Central, por el momento siguen bajo análisis”, remarcó Mochetti.
En el medio, hubo episodios que mancharon al rubro y explican el endurecimiento. Durante las elecciones presidenciales de 2023, la City porteña se vio revolucionada cuando personal de Aduana y la ex-AFIP (hoy ARCA) desbarató casas de cambio oficiales que vendían dólares blue. Con el tiempo también salieron a la luz las maniobras con las SIRA, el mecanismo que utilizaba el Gobierno para autorizar el acceso de los importadores a dólares oficiales.
“Hay que hacer una mea culpa. Es verdad que durante el gobierno de Macri se habilitaron demasiadas licencias, gente que no tenía ni siquiera noción de lo que operaban. Después se usaron las licencias para hacer trampas con el gobierno anterior. El problema es que pagan justos por pecadores”, contó Diego Fernando Zapalla, quien dio de baja la licencia oficial hace unos meses y cerró su casa de cambios en Misiones.
Zapalla tomó la decisión tras años de competir en desventaja contra la informalidad. En una ciudad colmada por turistas, los costos, requisitos y obligaciones que debía cumplir hacían desigual la pelea. “La informalidad que hay ahora sorprende, en la frontera hasta los kioscos ofrecen cambio, como si fuera una actividad normal que se puede hacer cuando está penado por la Ley Penal Cambiaria”, afirmó. Y cerró: “Mientras tanto, caminas por la calle y gritan: ‘Cambio, cambio’. Todo ilegal”.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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