Medios de Comunicación

El video corto, de los hermanos Lumière a TikTok: la especie dominante

Un informe sobre más de 6 millones de videos confirma que el formato breve se consolidó como lógica de producción, descubrimiento y circulación.

Redacción2 min de lectura
Breve historia del video corto

Cuando los hermanos Lumière proyectaron la salida de los obreros de su fábrica en Lyon, en 1895, el cine duraba 46 segundos. Más de un siglo después, ese formato breve se convirtió en la unidad dominante de consumo y circulación de contenidos en la era de los algoritmos. El short video ya no es una limitación técnica: es la especie mediática que mejor se adaptó al ecosistema actual.

Un informe de la consultora Metricool, el Social Media Short Video Report 2026, analizó 6.177.375 videos de 375.462 cuentas y confirmó esa mutación. TikTok lidera en visualizaciones promedio y alcance, mientras que Instagram se destaca por comentarios y compartidos, un rol más social. La misma especie cumple funciones distintas según el ambiente donde circula.

En la Argentina, la escala es contundente. Astrid Mirkin, general manager de TikTok para South LatAm & Miami, detalló: “Los argentinos pasan en promedio en la plataforma el tiempo de una película por día y abren la app unas once veces”. Según la ejecutiva, el 76% de los usuarios locales descubre nuevas marcas o productos en la plataforma, el 65% la usa para buscar información sobre compras que evalúa y el 60% compró algo que vio allí. Cada mes se registran unas 150.000 millones de reproducciones en el país.

La prueba local de esta semana fue el gesto de Santiago Siri y su noticiero sintético El primer feca, que generó más fragmentos y videoreacciones que reproducciones totales. El formato cruza TikTok, Reels de Instagram, Shorts de YouTube, microdramas verticales y el clipeo que se desprende de envíos largos, como certifica la cuenta El Canciller y una legión de usuarios especializados.

El periodista Chiche Gelblung, que murió esta semana, dejó una definición que hoy parece haberse desplazado de plataforma: “La televisión es la vida. Todo pasa en la televisión… Tiene un poder tremendo”. Lo que sucede en TV, hoy, existe si se convierte en clip distribuido en fragmentos.

El analista y académico español Jorge Carrión apunta a otro cambio decisivo: “Lo más interesante del triunfo del vídeo corto es que ha creado su propia retórica, sus propios géneros, su propia dinámica de expansión”. Ya no se trata de cine acortado ni de televisión comprimida. El short video desarrolló una sintaxis propia: primera persona, hook inmediato, subtítulos, loop y reacciones que se convierten en otro video.

La publicidad lo entendió temprano. En 1941, el sponsor Bulova inauguró el primer pre-roll de diez segundos. Los microdramas verticales, episodios de uno a tres minutos con conflicto atávico y producción veloz, retoman rasgos probados durante siglos. Con la IA generativa, el formato hasta puede reaparecer miniaturizado y protagonizado por gatitos sintéticos.

El video corto parece menos una moda que una especie particularmente bien adaptada: smartphone, verticalidad, scroll infinito, recomendación algorítmica y producción accesible. Una capacidad casi perfecta para desprenderse de un formato largo y viajar en minutos en busca de millones de espectadores.

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