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En defensa de ciertos placeres en una vida veloz y hiperconectada

El arte de no renunciar a los pequeños gozos para mantener la plenitud personal

Redacción1 min de lectura
En defensa de ciertos placeres en una vida veloz y hiperconectada
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En un mundo que avanza rápidamente, lleno de exigencias y conexiones constantes, surge la pregunta: ¿cómo mantener el equilibrio entre responsabilidad y disfrute?

El cineasta David Lynch, quien practicó durante 50 años la meditación trascendental, compartió con la escritora Susie Pearl que antes de comenzar su práctica matutina tomaba café y fumaba cigarrillos. Esta confidencia resalta la autenticidad del creador en tiempos maniqueos.

El guitarrista Keith Richards, otro icono cultural, defiende el placer de comer con una copa de vino o cerveza, después de haber dejado los excesos de su juventud. Estas anécdotas me hicieron reflexionar sobre la importancia de respetar el deseo y no traicionarse ante las exigencias desmedidas.

A principios de este año decidí volver a estudiar, pero pronto sentí un agobio que hizo que el disfrute se disipara. Un docente en particular me preguntó: "¿Ustedes están disfrutando de esto?". El silencio fue contundente.

Entonces comprendí la importancia de respetar el deseo y no claudicar ante las exigencias sociales. Tomar café antes de meditar, comer cuando se nos da la gana o estudiar al ritmo propio son pequeños placeres que conforman nuestra identidad.

Fuente: Ver original en Lanacion.

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