Expertos británicos analizan el impacto de los dichos de Trump sobre Malvinas
Especialistas consultados por LA NACION advierten sobre las causas y posibles consecuencias de un eventual giro en la postura de Estados Unidos.

LONDRES.- Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de revisar la postura de su país en la cuestión Malvinas reabrieron un debate sensible tanto para Argentina como para el Reino Unido. Especialistas británicos consultados por LA NACION analizaron el detrás de escena de estas afirmaciones y sus posibles consecuencias.
Trump dijo el jueves que no excluye revisar la posición de Washington sobre la soberanía de las islas, un tema que históricamente generó tensiones diplomáticas. El anuncio se da en un contexto de roces entre la Casa Blanca y el gobierno británico por el gasto en defensa y la falta de apoyo en el conflicto con Irán.
Louise Clare, investigadora de la Universidad de Manchester y especialista en el conflicto de 1982, señaló que sería muy difícil para cualquier gobierno británico cambiar su postura tradicional de apoyo a los deseos de los isleños. “Con la pérdida de 255 vidas y tres vidas de isleños, sería muy difícil para cualquier gobierno británico cambiar su curso tradicional”, afirmó.
Clare organizó en abril la conferencia “Falklands/Malvinas Conflict Conference”, que reunió a investigadores, veteranos y analistas de ambos países. El encuentro se realizó una semana antes de que se filtrara un memo del Pentágono que sugería que Estados Unidos podría rever su posición sobre las islas, un antecedente directo a las palabras de Trump.
Para Matthew Benwell, profesor de Geografía de la Universidad de Newcastle, los comentarios de Trump están vinculados a su preocupación por la OTAN. “No creo que al presidente Trump le preocupe especialmente la cuestión de la soberanía, aunque claramente mantiene una buena relación con el presidente Milei, a quien ha ayudado anteriormente antes de elecciones importantes”, evaluó.
Benwell consideró que las declaraciones son “erráticas” y generan ruido con el mensaje estable que buscan mantener tanto el gobierno británico como el de las islas. Sin embargo, advirtió que el escenario podría complicarse si Trump decide insistir en el tema durante un período prolongado.
Desde el plano legal, Marc Shucksmith, doctor en Derecho de la Universidad de Huddersfield, sopesó la retórica de Trump. “Si se parte de que la postura ‘oficial’ es de neutralidad, una propuesta de no apoyar a un Estado sí que cambia esto”, planteó. No obstante, aclaró que la posición de facto de Washington ha sido reconocer la gobernanza británica del territorio, y que las declaraciones no indican una alteración de esa postura.
Efecto para la Argentina
Clare remarcó que la discusión sobre la soberanía está cerrada para Londres y los isleños, pero que a nivel internacional la disputa sigue abierta. “Existe potencial” para que Argentina capitalice el nuevo tono de Washington, dijo. Además, subrayó la importancia de “la causa Malvinas” para el país: “El hecho de no reconocer la significancia de ‘la causa Malvinas’ por parte de Londres es parte de las interpretaciones erróneas que condujeron al conflicto de 1982”.
Benwell opinó que las declaraciones de Trump no tendrán un impacto significativo en el Comité de Descolonización de la ONU, donde Argentina reclama anualmente una negociación. “Argentina le otorga considerable importancia a su presentación anual ante el C24, pero estas reuniones rara vez trascienden y atraen una atención limitada de los medios internacionales”, consignó.
El profesor expresó dudas de que los comentarios representen una ganancia para el país, aunque no descartó que el presidente Milei busque capitalizar el episodio “dadas las dificultades económicas internas”. También mencionó la presión que puede haber por el proyecto petrolero Sea Lion, que planea extraer 300 millones de barriles en 30 años a partir de 2028, y que ya generó una presentación judicial en Argentina para frenarlo.
El gasto en Defensa
La declaración de Trump abre otro foco de presión para el gobierno británico, liderado por el primer ministro Andy Burnham. Se trata del gasto en defensa, que subyace a las críticas de la Casa Blanca. Shucksmith recordó que en la cumbre de la OTAN de diciembre de 2025 se acordó que los Estados destinarían el 5% del PBI a defensa.
El plan presentado por el ex primer ministro Keir Starmer a fines de junio comprometía subir el gasto gradualmente hasta 80 millones de libras para 2029 y a un 3% del PBI para 2030. Sobre el target del 5%, Starmer manifestó que implicaba un compromiso en la seguridad “más amplia”, incluyendo la seguridad energética y la infraestructura crítica.
Los especialistas coinciden en que las consecuencias de las declaraciones de Trump aún están por verse. “Como ocurre con la mayoría de los temas, no solo entra en juego la política: también hay que considerar las inversiones empresariales y los factores ambientales”, analizó Clare.
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