Transporte

Flybondi en crisis: dejó de volar, acumula deudas y el Estado no interviene

La aerolínea low cost que prometió revolucionar el transporte aéreo argentino operó solo el 5,4% de los vuelos programados en julio y tiene sus aviones en tierra.

Redacción2 min de lectura
Flybondi en crisis: dejó de volar, acumula deudas y el Estado no interviene
banner-tecnofields-nota-mobile

En octubre de 2016, el ejecutivo suizo Julian Cook presentó un ambicioso plan para crear la primera aerolínea low cost de Argentina. Bautizada Flybondi, prometía iniciar operaciones en el tercer trimestre de 2017 con una inversión de US$75 millones y una flota que pasaría de 6 a 25 aviones en cinco años. Diez años después, la empresa está en tierra firme.

En julio, de 427 vuelos programados, Flybondi concretó apenas 23, lo que representa un cumplimiento del 5,4%. Desde el 1° de junio al 12 de julio, la compañía canceló 1725 de 2551 vuelos, con una tasa de cumplimiento del 32,4%. Hace más de una semana que ningún avión despega con pasajeros.

El dueño actual de Flybondi es Leonardo Scatturice, un empresario con pasado en la ex SIDE, procesos por espionaje ilegal y vínculos con el círculo más cercano al gobierno de Javier Milei. La aerolínea enfrenta una crisis terminal: no paga aguinaldos, hoteles de tripulaciones ni despidos, y licenció a su personal hasta el 30 de septiembre.

El colapso operativo se precipitó cuando YPF, su único proveedor de combustible, exigió pago anticipado tras reiterados incumplimientos. El 24 y 25 de junio, sin fondos para pagar, la empresa se quedó sin combustible y, por ende, sin vuelos. Solo dos aviones operaron esporádicamente durante una semana.

Mientras tanto, el Estado permanece en silencio. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) no ha emitido intimaciones ni multas, y la página web de Flybondi sigue vendiendo pasajes, pese a que la empresa no puede cumplir con la programación. Alrededor del 30% del precio de cada boleto corresponde a tasas e impuestos que la compañía debería depositar como agente de retención.

El origen de Flybondi se remonta a la “revolución de los aviones” impulsada por el gobierno de Mauricio Macri. Cook negoció la puesta en valor del aeropuerto de El Palomar a cambio de una concesión de 15 años y una inversión de US$30 millones. En enero de 2018, la aerolínea comenzó a vender pasajes con tarifas revolucionarias para la época, apuntando a captar al 93% de argentinos que nunca había volado. Su primer Boeing 737-800 se llamó “Nelson”, en honor al perro labrador de Cook.

Sin embargo, la primera grieta institucional apareció en noviembre de 2019, cuando Cook cuestionó en un chat privado la gestión saliente y expresó dudas sobre el futuro de la empresa bajo el gobierno de Alberto Fernández. El directorio le exigió la renuncia y el principal accionista, Cartesian Capital Group, se desligó de sus opiniones.

El aeropuerto de El Palomar, que en 2019 llegó a ser el sexto del país con más de 1.680.000 pasajeros, fue cerrado a fines de 2020, oficialmente por la pandemia y déficit operativo. Flybondi y Jetsmart operaban desde allí.

Fuente: Lanacion.

Más en Transporte