Educación

Francesco Tonucci lanza #YoSalgoAJugar: que los chicos cambien el celular por jugar en la calle

El pedagogo italiano de 86 años, creador de La ciudad de los niños, propone un pacto entre chicos, familias y escuelas para recuperar el juego sin adultos

Redacción••2 min de lectura
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Francesco Tonucci: “El juego es la experiencia donde los niños aprenden más que en la escuela”

El pedagogo e investigador italiano Francesco Tonucci, de 86 años, impulsa desde Roma una nueva campaña llamada #YoSalgoAJugar, que propone un pacto entre chicos, familias y escuelas: que los niños renuncien al celular a cambio de recuperar algo que hoy resulta casi revolucionario, salir de casa a jugar con amigos sin adultos que los acompañen.

Tonucci es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia y creador del proyecto internacional La ciudad de los niños, que busca escuchar a los chicos y pedirles su punto de vista para generar políticas públicas que los pongan en el centro de la planificación urbana. Durante los últimos 32 años, más de 300 ciudades de Europa y América Latina adoptaron este enfoque, entre ellas Rosario y la Ciudad de Buenos Aires.

Nacido en Fano, una pequeña ciudad italiana sobre el mar Adriático, 25 días después de que Mussolini declarara la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial, Tonucci identifica su primer recuerdo infantil a los tres años, durante un bombardeo. Lejos del horror, lo que quedó en su memoria fue la luz de las bengalas iluminando el cielo. "Para un niño tan pequeño era algo mágico", recordó.

Ese vínculo con la infancia atraviesa toda su obra. También conocido por su seudónimo como caricaturista, Frato, Tonucci sostiene que el juego ocupa un lugar central en la vida de los chicos. "El juego en mi infancia fue la vida. Yo viví la infancia jugando. Cuando no podía jugar, estaba programando el juego", afirmó.

El pedagogo remarcó que en su época la escuela duraba solo cuatro horas y que el resto de la jornada estaba destinado al juego en la calle. "La idea de que un padre acompañara a un chico a jugar era simplemente ridícula y podía provocar la risa de los vecinos", aseguró. Según explicó, esa práctica no existía ni siquiera en una ciudad bombardeada y peligrosa como Fano, ni después en Roma, donde crió a sus hijos.

Tonucci describió los juegos de su infancia: rayuelas dibujadas con tiza en el asfalto, canicas de barro, subirse a los árboles y soñar con construir cabañas que nunca se terminaban. "Hoy los chicos no necesitan imaginar porque el mundo de los adultos ha reconocido a la infancia como un mercado", advirtió.

El investigador también cuestionó la extensión de la jornada escolar en Italia, que hoy suele llegar a ocho horas y se presenta como un regalo para los niños. Para Tonucci, ese tiempo extra dentro del aula les quita la posibilidad de salir a jugar y de organizar su propio tiempo libre.

La campaña #YoSalgoAJugar retoma esa idea y plantea un acuerdo concreto: los chicos dejan el celular y las familias y escuelas les devuelven la calle. La propuesta se apoya en décadas de trabajo del proyecto La ciudad de los niños, que ya transformó la manera en que varias ciudades europeas y latinoamericanas planifican sus espacios públicos pensando en la infancia.

Por qué importa

La campaña pone en discusión cómo se crían hoy los chicos: menos calle, más pantalla y una jornada escolar cada vez más larga. El enfoque de Tonucci ya influyó en políticas urbanas de ciudades argentinas como Rosario y Buenos Aires.

Qué sigue

Resta ver si el pacto que propone Tonucci logra adhesiones concretas en familias, escuelas y municipios. El proyecto La ciudad de los niños sigue sumando ciudades y podría extenderse a nuevas jurisdicciones de América Latina.

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