Mascotas

Funeraria de mascotas en Catalunya: salas de despedida y cremaciones desde 280 euros

Jordi Mas, gerente de Cel Amic, contó cómo funcionan los servicios de incineración individual y comunitaria para animales de compañía en esa región de España.

Redacción••3 min de lectura
Compartí esta nota:
Jordi Mas, gerente de una funeraria de mascotas: “Tenemos unas salas de despedida donde las familias ven por última vez a su compañero de vida”

La muerte de un animal de compañía deja un vacío en las rutinas de la casa y obliga a tomar decisiones en un momento de tristeza. Algunas familias necesitan un espacio y un tiempo para despedirse del animal que las acompañó durante años. En Catalunya, España, una funeraria de mascotas ofrece ese último adiós.

Jordi Mas, gerente de la funeraria de mascotas Cel Amic, explicó cómo organizan ese servicio en una entrevista en El matí de Ràdio 4, con Xavi Freixas. El proyecto comenzó en 2019, tiene sus instalaciones en Sant Fruitós de Bages y, según contó, presta servicio en toda Catalunya. Su trabajo incluye la recogida del animal, la incineración y la posibilidad de que la familia acuda al tanatorio.

Mas sitúa el servicio en el vínculo que se establece durante los años de convivencia. “Las mascotas, hoy en día, ya hace muchos años que son un miembro más de la familia”, señaló. Desde esa perspectiva, explicó que el propósito de la funeraria es “poderles dar un final como merecen”.

Las instalaciones cuentan con espacios donde quienes lo deseen pueden acompañar al animal antes de la incineración. “Tenemos unas salas de despedida donde las familias ven por última vez a su compañero de vida y lo acompañan hasta el último momento”, detalló.

El gerente sostuvo que aumentó la demanda de incineraciones individuales y que más familias quieren disponer de un tiempo para despedirse. “Cada vez la gente nos pide poder escoger este servicio y poder tener estos momentos con su compañero”, afirmó.

El negocio ofrece dos modalidades. En la individual, el animal se incinera por separado y la familia recibe una urna con sus cenizas, además de un conjunto de recuerdos. La alternativa es la incineración comunitaria, que tiene un precio inferior y se realiza de forma conjunta. En ese caso, se entrega un certificado que acredita la incineración, sin devolución de cenizas individuales. La elección depende, entre otras cuestiones, de si la familia desea conservarlas.

El servicio comienza con la recogida del animal y su traslado a las instalaciones. La asistencia al tanatorio es opcional. Si la familia no se desplaza hasta allí y eligió la incineración individual, la funeraria se ocupa de entregar las cenizas. “En el caso de que no asistan, nosotros en persona les devolvemos las cenizas a casa. O al centro veterinario”, explicó Mas.

El gerente subrayó que los integrantes del equipo también conviven con animales y atravesaron pérdidas similares. Esa experiencia forma parte de la atención que ofrecen. “La premisa más importante es que los tratamos a todos los animales como si fueran nuestros”, sostuvo.

Durante la entrevista también habló del precio. “El servicio de incineración individual ronda los 300 euros”, indicó. Precisó que oscila entre 280 y 330 euros, unos US$ 315 a US$ 370, en función del peso del animal, e incluye la recogida, la posibilidad de acudir a la sala de despedida y la devolución de las cenizas.

El servicio no se limita a perros y gatos. “Incineramos animales de compañía”, aclaró. Entre los casos que atendieron mencionó tortugas, aves y conejos, animales que también pueden haber ocupado un lugar importante en la vida familiar.

Una de las dudas que se plantea es cómo puede una familia tener la seguridad de que recibe las cenizas de su propio animal. Mas explicó que quienes lo soliciten pueden acompañar el proceso y, si lo desean, ver cómo se retiran las cenizas. “Somos lo más transparentes posible”, dijo. Su intención, agregó, es que las familias se queden tranquilas respecto del servicio que eligieron.

La Ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales de España establece, en su artículo 26, que la baja por fallecimiento de un animal de compañía debe acompañarse de un documento que acredite su incineración o enterramiento por una empresa reconocida oficialmente para estas actividades, o quedar registrada en la base de datos de la empresa que se ocupó del cuerpo. La norma contempla también que se documente la imposibilidad de recuperarlo. Ese trámite es independiente de que la familia decida celebrar una despedida o conservar las cenizas.

Por qué importa

El caso muestra cómo se profesionaliza la despedida de los animales de compañía, considerados un miembro más de la familia. Plantea además decisiones concretas sobre incineración, conservación de cenizas y costos para quienes atraviesan una pérdida.

Qué sigue

La nota no anticipa próximos pasos. La legislación española ya exige documentar la incineración o el enterramiento del animal, un trámite que seguirá vigente para las familias que atraviesen esta situación.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Mascotas