Sociedad

Gemelas descubrieron a los 49 años que tienen padres diferentes

Lavinia y Michelle Osbourne nacieron el mismo día, pero un test de ADN reveló que fueron concebidas por dos hombres distintos. Solo hay 20 casos confirmados en el mundo.

Redacción3 min de lectura
Dos hermanas gemelas descubrieron a los 49 años que eran de padres diferentes

Lavinia y Michelle Osbourne se criaron como hermanas gemelas. Nacieron el mismo día, con apenas minutos de diferencia, y compartieron el útero de su madre. Sin embargo, a los 49 años, un test de ADN reveló algo que ninguna de las dos imaginaba: tienen padres diferentes.

El caso se hizo público a través de una entrevista con el diario británico The Guardian, donde las hermanas contaron cómo llegaron a esa verdad. Michelle siempre sintió que algo no cerraba: James, el novio que su madre tuvo en la juventud y a quien señalaba como el padre de ambas, se parecía mucho a Lavinia, pero nada a ella.

La explicación científica existe y tiene nombre: superfecundación heteropaternal. Ocurre cuando una mujer libera más de un óvulo en el mismo ciclo menstrual y mantiene relaciones sexuales con dos hombres distintos en un lapso breve. Cada óvulo es fecundado por un espermatozoide diferente. Aunque se cree que hay muchos casos, solo 20 fueron confirmados en el mundo, porque la única forma de detectarlo es con una prueba de ADN.

“Existe la magia entre gemelas. Puedo sentir cuando ella está molesta, y ella puede sentir cuando yo lo estoy”, recordó Michelle sobre el vínculo que las une más allá de la genética.

La historia familiar es dura. Su madre, oriunda de Jamaica, tuvo a las niñas a los 19 años, tras una infancia marcada por abusos y hogares de acogida. A los 24 logró entrar a la Universidad de Londres y dejó a sus hijas al cuidado de una mujer a la que llamaban “abuela” en Nottingham, donde sufrieron maltratos físicos.

“Éramos plenamente conscientes de que no éramos sus nietas biológicas. Había una sensación de carencia, de no ser dignos. Incluso de niña, sabía que echarle agua a los cereales no era normal”, expresó Lavinia.

Cuando cumplieron diez años, su madre quiso llevarlas a vivir con ella a Londres, donde había formado una nueva familia, pero su entonces esposo no las aceptaba. “Siempre intentaba deshacerse de nosotras. Fue duro. Pero me había acostumbrado, y mientras estuviera con Michelle, estaba bien”, relató.

James apareció en sus vidas cuando tenían 14 años. El vínculo fue intermitente: algunas visitas a muestras escolares, algún regalo de cumpleaños, y después el silencio. En 2010, Lavinia retomó la relación con su madre, pero la mujer contrajo demencia a los 54 años y todas las preguntas quedaron sin respuesta.

“De adulta, al mirar atrás y comprender sus circunstancias, pude perdonarla. Estábamos bien. Estaba empezando a tener con ella la relación que realmente deseaba; no era perfecta, pero era buena. Entonces enfermó y la perdí de nuevo”, dijo Lavinia.

El detonante del test fue una foto. “Cuando mamá se enfermó y no pudo dar respuestas coherentes a mis preguntas, vi una foto de James. Hacía muchísimo tiempo que no lo veía y pensé: ‘No te pareces en nada a mí. No hay ningún parecido. No voy a permitir esto’. Así que me compré un kit”, contó Michelle.

Hoy, con la madre fallecida, las hermanas desconocen quién es el padre biológico de Michelle. Lejos del enojo, ambas dicen entender por qué la mujer ocultó esa información durante tantos años.

Por qué importa

El caso expone un fenómeno biológico poco frecuente y difícil de detectar, que suele salir a la luz por casualidad. También abre preguntas sobre identidad, secretos familiares y los límites de las pruebas de ADN comerciales.

Qué sigue

Michelle aún no sabe quién es su padre biológico y su madre falleció sin poder dar respuestas. El caso podría reavivar el debate sobre el acceso a información genética y la búsqueda de orígenes.

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