Sociedad

María Jesús Montero, ministra española, recordó la exigencia de sus padres profesores

La funcionaria española de 60 años contó que si sacaba un 9,75 en la escuela le preguntaban por qué no un 10, en una entrevista sobre su infancia.

Redacción••2 min de lectura
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María Jesús Montero, ministra española, recordó la exigencia de sus padres profesores

María Jesús Montero, política española de 60 años, médica y cirujana de formación, recordó la exigencia académica que vivió en su casa durante su infancia. En una entrevista contó que sus padres, ambos profesores, le preguntaban por qué no había sacado un 10 cuando obtenía un 9,75. La reflexión se dio en el marco de una conversación sobre su trayectoria y sobre cómo era crecer en una familia de docentes.

Montero explicó que sus padres buscaban construir un ambiente estructurado y ordenado, acorde al nivel social que habían alcanzado después de recibirse en la universidad. La insistencia, según relató, no se limitaba a la nota escolar: también alcanzaba al comportamiento y a los hábitos de estudio.

“Si sacaba un 9,75, me preguntaban que por qué no un 10”, contó la funcionaria. La frase resume el clima de exigencia de un hogar de clase media formado por dos profesionales, en el que el rendimiento escolar era observado con lupa.

Pese a la rigidez, Montero reconoció que sus padres actuaban convencidos de que le aseguraban un mejor futuro. La familia tenía un origen humilde y ambos defendían la escuela pública, una elección que ella mantuvo con sus dos hijas: las dos estudiaron en centros públicos y siguieron ese mismo camino al llegar a la universidad.

Sobre la vida cotidiana en una casa dominada por dos profesionales, Montero describió el ritmo de su madre, que siempre andaba a las corridas. Además del trabajo, tenía que ocuparse de las tareas del hogar. “Era imposible llegar a todo en una sociedad como aquella, en la que las mujeres tenían el peso de la responsabilidad en casa”, describió.

La política también rescató la mirada de su padre sobre ese reparto desigual de tareas. Según contó, él era consciente del trabajo que hacía su madre en el hogar y se ocupaba de muchas más cosas. “Quizás el gesto más feminista de él es que siempre consideró la valía de mi madre”, sostuvo.

La reflexión de Montero retrata a una familia de clase media de hace unos 50 años, con padres docentes, exigencias altas y roles de género muy marcados. Un recorrido que la funcionaria usó para explicar de dónde viene su formación y cómo esos parámetros de exigencia atravesaron su vida personal y pública.

Por qué importa

La entrevista expone cómo se criaba a los chicos en hogares de clase media hace medio siglo, con exigencias académicas altas y roles de género rígidos. El testimonio de una funcionaria pública instala el debate sobre crianza, escuela pública y expectativas familiares.

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