Religión

Giovanni Gallo, el cura italiano que salvó una isla del Amazonas con pirañas embalsamadas

En los años 70 transformó la economía de Santa Cruz do Arari, en Marajó, Brasil, con un laboratorio de taxidermia que financió puentes, un cementerio y una pista de aterrizaje.

Redacción••2 min de lectura
Compartí esta nota:
Giovanni Gallo, el cura italiano que salvó una isla del Amazonas con pirañas embalsamadas

En la década de 1970, la llegada del sacerdote italiano Giovanni Gallo a la parroquia de Santa Cruz do Arari, en la remota isla de Marajó, en Brasil, cambió el destino de una comunidad aislada. Ante la falta de recursos y las dificultades geográficas de la selva, Gallo ideó un modelo socioeconómico basado en un recurso que los pescadores descartaban: la piraña. Así convirtió un pez sin valor comercial en la fuente principal de financiamiento para el desarrollo estructural de la zona.

El sacerdote instaló un laboratorio en el pueblo de Janipapo y capacitó a los vecinos en técnicas de taxidermia. La dinámica comunitaria funcionó con precisión: los pescadores retiraban las pirañas de sus redes y las entregaban al laboratorio, donde las mujeres locales las embalsamaban para exportarlas al mercado europeo. El circuito comercial permitió la venta de unas 12.000 piezas, cifra que se tradujo en ingresos directos para las familias y en fondos para obras públicas.

Los beneficios del proyecto permitieron la construcción de 350 metros de puentes de madera, un embarcadero, un cementerio y una pista de aterrizaje de 800 metros. Esa infraestructura rompió el aislamiento histórico de la región y facilitó el progreso de sus habitantes. La iniciativa no buscó imponer una industria ajena, sino potenciar una actividad cotidiana y darle valor agregado a un producto descartado por el sector pesquero tradicional.

La visión de Gallo trascendió la obra civil: impulsó la creación del Museo del Marajó, un espacio destinado a preservar la identidad y la memoria territorial. El museo albergó piezas arqueológicas, fragmentos de cerámica y objetos culturales aportados por los propios vecinos. Según registros del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, la institución enfrentó dificultades políticas en Santa Cruz do Arari y en la década de 1980 se trasladó a Cachoeira do Arari, donde mantiene su relevancia cultural hasta hoy.

La experiencia de Gallo demostró que la integración de la cultura con el desarrollo económico sostenible logra efectos positivos a largo plazo. Una investigación de la Universidad de San Pablo destaca que el religioso entendió el crecimiento de la región como un proceso multidimensional, donde la participación de los ciudadanos resultó clave para consolidar los proyectos.

A más de 55 años de aquel inicio, el legado de las 12.000 pirañas persiste no solo en las estructuras físicas que aún utiliza la población local, sino también en el fortalecimiento del patrimonio arqueológico e histórico que resguarda la comunidad amazónica. Gallo evitó la dependencia externa mediante el uso inteligente de los recursos disponibles. Su obra sigue vigente como un caso de éxito sobre la gestión comunitaria en entornos complejos, donde la innovación artesanal abrió caminos hacia el desarrollo sostenible en el corazón mismo del Amazonas brasileño.

Por qué importa

El caso muestra cómo una comunidad aislada del Amazonas logró desarrollo sin depender de fondos externos, aprovechando un recurso que nadie quería. Es un modelo citado por la Universidad de San Pablo sobre gestión comunitaria y patrimonio.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Religión