Drogas y Narcotráfico

Guerras narco en el conurbano: justicia por mano propia y un reguero de muertes

Vecinos incendiaron búnkeres y mataron a una mujer en Varela; en Lanús, un tiroteo dejó un muerto y un herido.

Redacción3 min de lectura
Las guerras entre bandas narco dejan un reguero de muertes en el conurbano sur

El sur del Gran Buenos Aires atraviesa una escalada de violencia por la disputa entre bandas narcos por el control de la venta de drogas. En los últimos días, los enfrentamientos dejaron un saldo de muertos y heridos, y la reacción de los vecinos, que tomaron justicia por mano propia, sumó más violencia.

En Florencio Varela, un grupo de vecinos incendiaron un búnker de venta de drogas y mataron a cuchilladas a una mujer, en represalia por el asesinato de dos albañiles ocurrido el jueves pasado. En Lanús, un tiroteo dentro de una casilla donde vendían drogas terminó con un muerto y un herido.

El domingo a la madrugada, unos 200 vecinos del barrio San Luis, en Florencio Varela, atacaron la vivienda donde funcionaba un búnker de drogas. En el lugar, Cintia Caballero, de 30 años, fue apuñalada cuando huía de las llamas. Su pareja y su cuñado, identificado como Johnny, resultaron heridos pero lograron escapar.

El ataque fue la respuesta al doble homicidio de Ariel Macchi y Franco Herrera, dos trabajadores que el jueves pasado fueron baleados por sicarios de la banda narco conocida como los Paisa. Los disparos, realizados desde un Volkswagen Suran gris con una ametralladora FMK 3, tenían como objetivo la casa de Johnny, pero los sicarios se equivocaron de blanco.

Macchi, de 28 años y padre de dos hijos, murió en el acto. Herrera, técnico electromecánico de 23 años, falleció el sábado en el hospital Mi Pueblo. Sebastián Ortiz, de 25 años, permanece internado en terapia intensiva con pronóstico reservado. Los tres esperaban en la puerta de una casa para retirar herramientas de trabajo.

En el barrio San Luis y San Francisco, los Paisa no toleran competencia y atacan a cualquier vendedor de drogas que intente instalarse en su territorio. La violencia también alcanza a los vecinos, que quedan atrapados en el fuego cruzado.

En Lanús, en el asentamiento Diez de Enero, un tiroteo dentro de una casilla donde se vendían drogas terminó con un muerto y un herido. Los vecinos conocían la actividad ilegal del lugar, pero hasta el momento no hubo réplicas del ataque.

La situación en el conurbano sur refleja un problema estructural: los búnkeres de droga funcionan a la vista de todos y la policía no logra contener la violencia. La justicia por mano propia, como la ocurrida en Florencio Varela, es una señal de la desesperación de los vecinos y de la falta de respuestas del Estado.

En Florencio Varela, el reclamo de justicia por los albañiles asesinados se transformó en un ataque directo contra los narcos. La casa incendiada era el objetivo original de los sicarios, y los vecinos decidieron tomar cartas en el asunto ante la inacción policial. La mujer asesinada, Cintia Caballero, era pareja de Johnny, el vendedor de drogas que había desafiado a los Paisa.

La escalada de violencia en el conurbano sur no da tregua. Las bandas narcos se disputan el territorio a sangre y fuego, y los vecinos, hartos de la inseguridad, recurren a métodos extremos. La pregunta es hasta cuándo se sostendrá esta situación sin una intervención estatal contundente.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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