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Hope: El primer impacto, de Na Hong-jin: un film coreano que deslumbra y desconcierta

El director de En presencia del diablo vuelve con una película de monstruo y persecuciones que brilla en su primera parte, pero pierde fuerza en el tramo final.

Redacción••3 min de lectura
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Hope: El primer impacto, de Na Hong-jin: un film coreano que deslumbra y desconcierta

Hope: El primer impacto (Hopeu, Corea del Sur / 2026), dirigida por Na Hong-jin y con Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender y Alicia Vikander en el elenco, llega a las salas argentinas con una propuesta que no se queda en la medianía. El film dura 160 minutos y combina el relato de monstruo con el policial, el humor y el drama, aunque la mezcla no alcanza el equilibrio de su obra anterior.

La película se destaca por un manejo del lenguaje cinematográfico que pocas veces se ve en el cine contemporáneo. Sus mejores momentos están entre lo más logrado del año, pero ciertas decisiones narrativas y estéticas de la última parte generan desconcierto en el espectador.

Na Hong-jin es el responsable de En presencia del diablo, aquella película que combinaba con astucia un terror de peso espiritual con el policial, el humor y la tragedia familiar. La ensalada de géneros era un riesgo enorme, pero su talento la convirtió en un estilo propio. En Hope: El primer impacto la mezcla no resulta tan exitosa: la cualidad posmoderna que distingue al director choca con un problema de interpretación. Queda en el público leer la última parte como un intento fallido o como un comentario meta sobre cierto tipo de cine.

El comienzo se perfila como una clásica narrativa de “monstruo ataca una ciudad”. Como todo buen ejemplo del subgénero, la amenaza se mantiene oculta durante buena parte del metraje, mientras un policía recorre el pueblo costero que está siendo destruido. El comisario Ko Bum-seok (Hwang Jung-min) es llevado por un grupo de cazadores para que vea la forma brutal en la que fue asesinada una vaca. Los hombres le dicen que puede haber sido un tigre, una teoría tan poco convincente que hasta se ríen de que el policía les crea. Pronto, el comisario se dará cuenta de que lo que está arrasando al pueblo es algo que nadie ha visto jamás.

Las secuencias de persecución del monstruo, a cargo del comisario y de su compañera policía Sung Ae (la excelente Hoyeon), son de las mejores del cine de este año. El humor es poco sutil pero muy efectivo y tan desbordante como la acción y la estética del film. La puesta de cámara juega con las perspectivas para generar suspenso y se mueve hacia contrapicados que anuncian que la amenaza viene desde lo alto. El montaje de ritmo vertiginoso expresa la desesperación de los personajes que intentan sobrevivir y salvar lo que queda de su pueblo.

Lo que pasa después entra en el peligroso terreno del spoiler. La naturaleza de la amenaza lleva a la película a otro género y a otra forma de contar que, virando el foco hacia nuevos personajes, no tiene el espíritu salvaje ni la originalidad de la primera parte. Una última persecución, espectacular, terrible y humorística por partes iguales, recuerda al público la potencia que Hope: El primer impacto tiene en sus mejores momentos. Que el final esté reservado a lo peor deja mucha perplejidad, pero no le quita a la película su valor.

El film se suma a una cartelera que en los últimos tiempos apuesta por propuestas de autor dentro del cine de género, como lo demuestra el estreno reciente de lo nuevo de Iñárritu o las reflexiones de Guillermo del Toro sobre la creación. En el caso de Na Hong-jin, la apuesta es por un cine que no teme incomodar ni dejar preguntas sin responder.

Por qué importa

Na Hong-jin es uno de los directores de género más influyentes de la última década y su regreso a las salas argentinas es un acontecimiento para los cinéfilos. La película muestra hasta qué punto el cine coreano sigue marcando el pulso del cine mundial.

Qué sigue

La película ya está en cartelera en Argentina. Resta ver cómo responde la taquilla local y si el film confirma a Na Hong-jin como una de las voces centrales del cine asiático contemporáneo.

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