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"El tren fluvial": una ópera prima que homenajea a Leonardo Favio

El film de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale retrata el viaje de un chico del campo a Buenos Aires en busca de su sueño de ser artista.

Redacción••2 min de lectura
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"El tren fluvial": una ópera prima que homenajea a Leonardo Favio

"El tren fluvial" es una ópera prima argentina dirigida por Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale que llega a los cines con una propuesta mínima y audaz: la historia de Milo, un chico que practica malambo y sueña con escapar del campo hacia Buenos Aires para convertirse en artista. El film, de 76 minutos y calificación R-13, se estrena con distribución de Lat-e y una clara vocación de homenaje al cine de Leonardo Favio.

La película sigue el viaje iniciático de Milo, interpretado por Milo Barria, quien dialoga con su padre y su instructor de malambo antes de emprender la huida. En ese trayecto se cruza con un karateca (el escritor Fabián Casas), una profesora de casting (Rita Pauls) y un anciano dormido que no es otro que Diego Puente, el niño de Crónica de un niño solo, la obra maestra de Favio. La referencia al cine faviano aparece desde el primer minuto, cuando un viejo televisor muestra a Carlos Monzón diciendo: "Me voy a Buenos Aires, a trabajar de artista".

El film condensa su universo creativo con guiños a Soñar, soñar y a la tradición del cine moderno, desde Los 400 golpes de François Truffaut hasta la propia Crónica de un niño solo. La dupla Ferro-Vignale logra evocarlo sin imitarlo, y allí radica una de sus mayores conquistas: una audacia que sostiene la mínima trama con frescura y honestidad emocional. La fotografía de Thomas Grinberg y el sonido de Martín García Blaya acompañan esa mirada atemporal de descubrimiento.

La música ocupa un lugar central, con el tema "Quiero vencer mi soledad" de Raúl Vásquez como eje narrativo. También resuena la voz del poeta Francisco Madariaga, quien llegó a Buenos Aires con 14 días desde los esteros correntinos y cuyo poema Viaje estival con Lucio da título a la película: "Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo tren casi fluvial nos envolvía". Ese verso resume el cruce entre lo telúrico y lo onírico que define al film.

El elenco se completa con Mariano Barria, Lucrecia Pazos, Pehuén Pedre y Mailén Barria. La película no es perfecta, pero en su audacia encuentra su ingenio y su profunda frescura. Como otras óperas primas argentinas que exploran la infancia y el deseo de escapar, como "Islandia", de Leandro Cerro, "El tren fluvial" apuesta por una mirada poética y personal sobre el descubrimiento.

La figura de Favio sobrevuela cada plano, pero también la de otros grandes del cine argentino. El film se permite dialogar con esa tradición sin caer en la copia, y propone un viaje sensorial por paisajes populares y urbanos que en la adultez tienen la marca del tedio. La mirada de Milo, fascinada y curiosa, es la que transmite el film al espectador. Una ópera prima de sensible intuición y notable encanto por la senda de la cultura argentina.

Por qué importa

La película recupera la tradición del cine argentino y pone en diálogo a una nueva generación de realizadores con la obra de Leonardo Favio. Su estreno refuerza la presencia del cine nacional en la cartelera.

Qué sigue

El film ya está en cines con distribución de Lat-e. Se espera que su recorrido por festivales y su recepción del público confirmen el lugar de Ferro y Vignale en el nuevo cine argentino.

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