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Independiente y Racing, unidos por la crisis: derrotas, cuestionamientos y un futuro incierto

Los equipos de Avellaneda perdieron este fin de semana y profundizaron sus crisis, con entrenadores nuevos y dirigentes bajo la lupa.

Redacción4 min de lectura
Independiente y Racing, una calle los separa, los une el espanto: entrenadores cuestionados, dirigencias en la mira y cada vez más lejos del lugar de "tercer grande"

Una cuadra los separa, los une el espanto. Independiente y Racing atraviesan una crisis futbolística e institucional que tiene a sus hinchas hartos de tantas frustraciones. Las derrotas del fin de semana frente a Gimnasia de Mendoza e Independiente Rivadavia expusieron todas sus miserias. Con nuevos entrenadores y dirigencias cuestionadas, los grandes de Avellaneda están muy lejos de pelear el tercer lugar de un podio que dominan River y Boca.

El futuro está condicionado por un presente oscuro, cargado de incertidumbre y con un capital que se pierde fecha tras fecha: el tiempo. En Independiente, el despido de Gustavo Quinteros tras la eliminación en la Copa Argentina y la llegada de Jadson Viera no calmaron las aguas. El equipo ganó uno de los últimos seis partidos y, aunque se clasifica a los playoffs en el séptimo lugar, quedó afuera de la zona de Sudamericana en la tabla anual.

La contratación de Viera, un entrenador con pocos pergaminos, generó suspicacias por la relación del secretario Daniel Seoane con el representante del brasileño, Uriel Pérez. Con Viera llegaron Franco Calderón y Ezequiel Chimy Ávila, pero la salida de Gabriel Avalos a Olimpia dejó al equipo huérfano en ataque. El domingo jugó el juvenil Felipe Tempone (20 años) y se espera la llegada de un delantero en el cierre del libro de pases, aunque “este drama no se arregla con otro ‘9’”, advierten en el club.

Viera intentó dar un mensaje interno: “La equivocación trae nerviosismo de la gente. Los grandes tienen que dar la cara para salir de esta situación y consolidar a los chicos”, disparó. Y agregó: “Le pido al hincha que no pierda la ilusión, el equipo va a mejorar y nosotros vamos a poner todo para que Independiente esté donde merece estar”. Maximiliano Meza recogió el guante: “Toca volver a dar la cara, volver a tratar de salir adelante. En estos momentos es donde uno se tiene que hacer más fuerte”.

Con apenas 180 minutos al frente, Viera es el menos responsable, más allá de un funcionamiento con posesión y poca explosión arriba. Juan Arrayago (17 años) y Josias Palais (20) son otros juveniles que suman minutos, destellos de las inferiores que se opacan en medio de la bronca popular. Los silbidos de la despedida y el grito de “que se vayan todos” no son ideales para su desarrollo.

El contexto institucional no ayuda. En la previa del choque con el Lobo mendocino, el ingreso a la platea Erico fue un desfile de candidatos. Mientras Néstor Grindetti no definió su postulación y Seoane fue insultado por todo el estadio, se mostraron Luciano Nakis y Gastón Gaudio. Nakis, prosecretario de la AFA y presidente de Deportivo Armenio, es el delfín de Tapia y representa a la Lista Roja, con el apoyo del Kun Agüero. Gaudio, ex tenista, promete sponsors qataríes y podría incorporar a Fernando Redondo como mánager. El 29 de septiembre se establecerá la fecha de las elecciones, que se llevarían a cabo en diciembre.

En Racing, la transición está costando horrores. De aquel equipo que ganó la Copa Sudamericana 2024 y la Recopa 2025, ya casi no quedan campeones o bajaron su nivel. El caso más emblemático es Adrián Maravilla Martínez, peleado con el arco. La política del mercado de pases fue reemplazar a los salientes, apuntalar a los juveniles y la llegada de Juan Pablo Vojvoda, tras el agotado ciclo de Gustavo Costas, está atravesando un cimbronazo en el Torneo Clausura.

Contra Independiente Rivadavia jugó una zaga central made in predio Tita: Mateo Martínez (18 años) y Gonzalo Escudero (19). En el segundo tiempo ingresaron Alberto Campo (19) y Gonzalo Fraga (20). Todavía están verdes, claro. Racing está penúltimo en la Zona B y en el puesto 22 sobre 30 equipos de Primera División, atado a su suerte en la Copa Argentina, la gran apuesta después de haber quedado afuera de la Sudamericana en la primera parte del año. Dejó en el camino a Defensa y Justicia y a Belgrano y espera en cuartos de final por el ganador de Vélez-Boca.

Diego Milito empieza a ser eje de los cuestionamientos de los hinchas, más allá del insulto personalizado que obedece a la interna política. El presidente tiene decidido dejar obras y se invirtieron 11 millones de dólares en el predio de última generación en Ezeiza. Es su caballito de batalla, al igual que el colegio que inauguró en marzo y, a futuro, la modernización del Cilindro. Pero el “salto de calidad” en el fútbol, como ofreció en campaña, está lejos de ser una realidad. Y la mayoría le apunta a Sebastián Saja, cabeza de la secretaría técnica. El equipo solo ganó en la primera fecha con Gimnasia y en los últimos seis partidos decepcionó.

A diferencia de su vecino, y muy a pesar del cabildeo de la tribuna, faltan dos años para la renovación de autoridades. Milito fue contundente en una charla con la filial puntana que se conoció hace dos semanas: “Sabía que no iba a ser fácil porque el cambio es cultural y nosotros vamos a pensar a largo término. En ese largo término ¿vamos a ganar? Vamos a ganar, pero tenemos que estar unidos y convencidos”. Los hinchas, más allá de las palabras, están inmersos en una grita celeste y blanca que solo resta.

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