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Ingeniero argentino asesinado en Madrid: 13 puñaladas por supuesta infidelidad

Facundo Rico, de 37 años, fue hallado sin vida en su departamento del barrio Las Tablas. El presunto asesino, otro ingeniero español de 65 años, se suicidó un día después.

Redacción3 min de lectura
Ingeniero argentino asesinado en Madrid: 13 puñaladas por supuesta infidelidad
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Un ingeniero argentino fue asesinado de 13 puñaladas en Madrid y el caso generó una gran repercusión en España. El crimen ocurrió en un departamento del barrio Las Tablas, al norte de Madrid, y el principal sospechoso se habría suicidado. Se trataría de otro ingeniero español, que habría descubierto que su mujer lo engañaba con el argentino, identificado como Facundo Rico (37).

El caso es conocido como el “crimen del gas pimienta” porque el presunto asesino, Alberto Juan (65, español), fue el martes 14 de julio a la mañana hasta la casa de Rico y cuando este abrió la puerta, lo roció con el aerosol para inmovilizarlo. Después, le dio 13 puñaladas, la mayoría en el pecho y dos en la espalda, según informó El Mundo.

Juan escapó del edificio en un auto rojo y el miércoles siguiente se suicidó en la provincia de Ávila. La Policía Nacional de España dio como cerrado el caso al confirmar que el asesino fue el hombre que se quitó la vida, por lo que se extinguió la acción penal.

Todo comenzó cuando la Policía recibió un llamado a las 9.50 alertando sobre un fuerte olor a productos químicos y ruidos procedentes de una casa en la calle Cirauqui, donde vivía Rico, oriundo de Buenos Aires pero con nacionalidad argentina y española. Era especialista en energías renovables y según sus vecinos, una persona reservada. Los médicos realizaron maniobras de reanimación durante 45 minutos pero no lograron reanimarlo.

Según el informe preliminar de autopsia, el cuerpo tenía 13 heridas de arma blanca; once localizadas en la parte frontal y tres en la zona de la espalda y omóplato. La profundidad de algunas heridas indicaba una extrema violencia y ensañamiento. En los primeros minutos, los bomberos se encontraron con un ambiente saturado por una elevada concentración de gas pimienta, que provocó irritación en los ojos a los brigadistas y médicos.

Debido a la toxicidad del aire, fue necesario ventilar el inmueble antes de que los agentes de la Policía Científica y Homicidios realizaran la inspección ocular. En la cocina, los investigadores encontraron un cuchillo de cocina que habría sido utilizado como arma homicida, así como restos del espray de defensa personal en las paredes.

Los primeros datos descartaron el robo como móvil, dado que la puerta no presentaba signos de haber sido forzada y no se detectó la falta de objetos de valor. La víctima, que carecía de antecedentes policiales y vivía sola, aparentemente conocía a su atacante y le permitió el acceso de forma voluntaria. La identificación del sospechoso se facilitó gracias al testimonio del portero del edificio, quien declaró haberse cruzado con un hombre de contextura robusta que abandonaba el edificio con rapidez. Las grabaciones de cámaras de seguridad registraron a un hombre con gorra y lentes de sol subiendo a un auto rojo.

La investigación se centró en el entorno de la víctima bajo la hipótesis de una "motivación sentimental". Según El País de España, el presunto agresor actuó movido por la sospecha de que su esposa, de unos 50 años, mantenía una relación con el ingeniero. Aunque no ha sido confirmado oficialmente, los investigadores comprobaron que la mujer y Rico coincidían habitualmente en un gimnasio cercano al domicilio de la víctima.

Tras el crimen, Alberto Juan se fue en su auto hacia el municipio de La Adrada, en Ávila, donde el matrimonio poseía una segunda casa. Según su mujer, llegó alegando haber realizado "gestiones" en Madrid. El miércoles 15 de julio, tras la difusión del crimen en los medios, el sospechoso se dirigió al paraje natural Charco de la Olla. Allí, fue visto por una pareja antes de suicidarse saltando por una garganta. La esposa, que al parecer tenía intenciones de separarse, recibió la noticia en estado de shock.

Con el suicidio de Juan, la causa quedó archivada, ya que la responsabilidad criminal se extingue con la muerte del acusado. Los investigadores consideran el caso esclarecido basándose en pruebas biológicas, testimonios y el seguimiento del vehículo mediante cámaras de tráfico durante su huida hacia Ávila.

Fuente: Clarín.

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