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Irlanda goleó a Israel en un partido marcado por la protesta política

El equipo irlandés evitó los saludos, bajó la cabeza en el himno israelí y llevó cintas negras en luto por las víctimas palestinas.

Redacción••3 min de lectura
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Irlanda goleó a Israel, pero antes evitó los saludos, bajó la cabeza en los himnos y llevó una cinta de luto

La tensión que se instaló a la distancia no se alivió cuando Israel e Irlanda quedaron cara a cara en el campo de juego del Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría, donde la selección israelí hace de local por disposición de la UEFA a causa del conflicto armado con Gaza. El partido, correspondiente a la tercera categoría de la Nations League, terminó con victoria irlandesa por 3 a 0, pero estuvo marcado por gestos de rechazo hacia Israel.

Durante la semana previa, el director técnico de Irlanda, el islandés Heimir Hallgrimsson, había expresado: "Estamos jugando contra el genocidio [de Israel]". La Federación Israelí de Fútbol respondió en X acusándolo de "estúpido, ignorante e hipócrita".

El arquero suplente Gavin Bazunu abandonó la concentración y explicó en redes sociales: "Representar a mi país significa todo para mí. Tengo el máximo respeto por cada uno de mis compañeros, el entrenador, su cuerpo técnico y el pueblo irlandés. Sin embargo, he tomado una decisión que no es a la ligera. Soy un hombre de profunda fe y me esfuerzo al máximo por ser una persona de carácter y principios; por lo tanto, siento que sería incorrecto participar en los próximos partidos contra Israel. Mi decisión se basa puramente en mi convicción personal de que matar a personas inocentes está mal".

Como la UEFA obliga a incluir tres arqueros en la planilla oficial, el defensor Jimmy Dunne fue designado como guardavalla. La Federación de Irlanda decidió no vender entradas a sus hinchas; en el estadio húngaro no hubo más de 500 espectadores, todos de Israel. "Ha sido una de las semanas más difíciles para mí como entrenador", expresó Hallgrimsson minutos antes del cotejo.

La grieta se mantuvo desde el ingreso de las selecciones a la cancha. Durante la ceremonia de los himnos, los jugadores de Irlanda, tanto titulares como suplentes, bajaron las cabezas cuando sonó el himno israelí. Tras los himnos, no hubo el saludo de cortesía entre los dos equipos. Tampoco se estrecharon las manos ni se cruzaron miradas los capitanes Dara O’Shea y Manor Solomon.

Los jugadores de Irlanda salieron con un brazalete negro, en señal de luto por las víctimas palestinas. Jack Moylan, tras marcar el tercer gol, se señaló la cinta negra y besó el escudo de la Federación Irlandesa.

Este ambiente de rechazo y confrontación no se trasladó al partido en incidentes o acciones violentas. Irlanda resolvió rápido la victoria con tres goles en los primeros 25 minutos. Las debilidades defensivas de Israel fueron aprovechadas por los europeos.

Si bien se contabilizaron 28 foules (16 de Israel y 12 de Irlanda), no hubo juego brusco o desleal. El único roce involucró al irlandés Adam Idah y a Raz Shlomo, quienes forcejearon luego de una falta del israelí, que lo tomó desde atrás. Tras la infracción, se desafiaron con empujones y el árbitro amonestó a los dos. La restante tarjeta amarilla fue a un minuto del final, para el británico Coventry.

En el segundo tiempo, Irlanda administró la amplia ventaja, atacó menos, mientras que los intentos israelíes no tuvieron profundidad, salvo con un remate de media distancia. Tras el pitazo final, tampoco hubo saludos entre los dos equipos. Primero se retiró Irlanda al vestuario y unos minutos después lo hizo su rival. A la grieta le queda un segundo capítulo, el próximo domingo, cuando Irlanda reciba a Israel en Serbia, a puertas cerradas.

Por qué importa

El partido refleja cómo el conflicto en Gaza se traslada al deporte, con gestos de protesta que pueden tener consecuencias diplomáticas y deportivas. La decisión de Irlanda de no vender entradas y el boicot de un jugador marcan un precedente en la relación entre política y fútbol.

Qué sigue

El próximo domingo, Irlanda recibirá a Israel en Serbia, a puertas cerradas, en el partido de vuelta. Se espera que las tensiones continúen y que la UEFA evalúe posibles sanciones por los gestos políticos.

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