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John Wayne rechazó "Harry, el Sucio" por orgullo y Clint Eastwood se quedó con el papel

El actor se ofendió porque el rol le había sido ofrecido antes a Frank Sinatra y después se arrepintió: "¿Cómo dejé que se me escapara de las manos?"

Redacción••2 min de lectura
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"¿Cómo pude dejar que se me escapara?": John Wayne rechazó por orgullo el papel que hizo brillar a Clint Eastwood y se arrepintió para siempre

John Wayne fue durante décadas la cara más reconocible del cine del Oeste, con títulos como Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance y Valor de Ley, esta última le valió su único premio Oscar. Pero en los años 60 apareció un competidor que le cambió el tablero: Clint Eastwood, que se convirtió en su gran rival dentro del género.

Eastwood se hizo un nombre primero con la serie Cuero crudo y después con la Trilogía del Dólar de Sergio Leone, integrada por Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Ese éxito lo puso en la mira de los grandes estudios de Hollywood.

Wayne, que más tarde criticaría con dureza a Eastwood por Infierno de cobardes, al principio hablaba bien de su colega. Todo cambió cuando Eastwood se quedó con el papel de Harry Callahan en Harry, el Sucio, la película de Don Siegel estrenada en 1971 que lo consagró como una de las grandes estrellas de la época. Ese rol, en realidad, había sido ofrecido antes a Wayne.

La propuesta le llegó al actor, conocido por su carácter fuerte, y la rechazó ofendido: el personaje ya le había sido ofrecido a Frank Sinatra antes que a él. Wayne no quería ser la segunda opción y además tenía sobre la mesa otros proyectos que le interesaban más en ese momento.

Con el paso de los años, el arrepentimiento fue evidente. La escritora Carolyn McGivern lo retrató en su libro John Wayne: A Giant Shadow, donde cita una frase del propio actor: "¿Cómo dejé que se me escapara de las manos?".

Según ese relato, Wayne quedó preocupado por su decisión durante muchos años y, con la perspectiva del tiempo, consideró que rechazar la oferta de Siegel había sido un error. El papel de Harry Callahan terminó de consagrar a Eastwood en su mejor momento y, para Wayne, podría haber significado un nuevo impulso en una carrera ya enorme.

Por qué importa

El episodio muestra cómo una decisión tomada por orgullo puede redefinir dos carreras: el rol que Wayne despreció terminó de convertir a Eastwood en leyenda y dejó al actor del Oeste con un arrepentimiento que lo acompañó hasta el final.

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