Juan Bengoechea, piloto de Eurofighter: el sacrificio detrás de la cabina
El comandante español detalla la exigencia física y mental de volar uno de los cazas más avanzados del mundo.

El comandante Juan Bengoechea, piloto de Eurofighter de la Fuerza Aérea española, acumula más de mil horas de vuelo en uno de los aviones de combate más avanzados del mundo. Su formación, que comenzó en 2009, se extendió durante casi quince años hasta convertirse en piloto experto y exhibidor.
En una entrevista reciente, Bengoechea detalló cómo la exigencia física, la preparación mental y el sacrificio compartido con su entorno son parte central de su profesión.
En España, la aviación de caza opera con dos plataformas: el F-18 y el Eurofighter. Bengoechea eligió la segunda por ser la más moderna. Para acceder a ella completó un curso de aproximadamente nueve meses en la base de Morón de la Frontera, con un criterio de apto o no apto. En 2015 fue destinado al ALA-14, donde acumuló la mayor parte de su experiencia.
“Desde el 2009 hasta el 2023 son 14, 15 años de un proceso de selección desde que ingresas a la academia hasta que sos un piloto experto o experimentado en tu sistema de armas”, señaló. En ese recorrido hubo una pausa de tres años como instructor en Badajoz.
Uno de los ejes centrales del rendimiento en vuelo es la condición física. Bengoechea entrena entre cinco y seis días por semana, con foco en la fuerza muscular. Durante las maniobras de alta performance, el cuerpo queda sometido a fuerzas G que pueden desplazar la sangre hacia las extremidades inferiores y provocar pérdida de consciencia.
Para contrarrestarlo, los pilotos aplican la maniobra AGSM (Anti-G Strength Maneuver), que consiste en contraer todos los grupos musculares para mantener la irrigación cerebral. “Cuanto mayor sea tu masa muscular, más comprimen esos vasos sanguíneos y, por tanto, más facilita mantener la consciencia”, explicó. El perfil físico buscado combina una masa muscular de alrededor del 80-85% con un porcentaje de grasa de entre el 12 y el 14%.
La dieta previa a un vuelo también está calibrada. Bengoechea comparó la exigencia del vuelo de caza con un esfuerzo anaeróbico: pulsaciones muy elevadas en un período corto. La opción es una alimentación moderada, alta en proteínas, con algo de carbohidratos y glucosa para el momento de mayor demanda.
Los vuelos de caza duran en promedio una hora y media. Sin embargo, en misiones de largo alcance, como traslados a Australia de alrededor de siete horas y media, la estrategia cambia: se prioriza la absorción lenta de nutrientes y una hidratación dosificada para evitar la necesidad de evacuar líquidos durante el vuelo.
La preparación mental no se improvisa. Antes de cada vuelo, los pilotos realizan un briefing de aproximadamente una hora y media en el que analizan la misión, los posibles escenarios de falla y los contingentes tácticos. “Eso ya de por sí nos pone en un estado mental de alerta breve al vuelo”, señaló. Al finalizar, hay un segundo briefing para analizar errores y decisiones.
Bengoechea trabaja regularmente con un psicólogo y se define como un “defensor de todo lo relacionado con la salud mental”.
Consultado sobre si es posible disfrutar mientras se vuela, fue directo: “A posteriori. Antes y durante es complicado porque hay muy poco margen de error y el nivel de precisión y de exigencia es máximo”. Citó un vuelo de exhibición en Jaén, del que solo pudo valorar la calidad una vez que aterrizó.
El piloto fue claro respecto del impacto en su entorno afectivo. “Esta profesión tiene mucho sacrificio, y a la gente que está con nosotros les debemos la vida porque si nuestra vida es de servicio y de sacrificio, la suya lo es con nosotros también”, afirmó.
Su padre y su hermano también son pilotos. En familia hablan más de estados mentales que de aviones. “Yo le pregunto mucho a mi padre cómo fue para él una situación similar a la mía, que me dé consejos, y con mi hermano igual”, contó.
En cuanto al descanso, duerme alrededor de seis horas y media o siete por noche, con un período previo sin pantallas. Reconoció que debería acostarse antes. Sobre Top Gun, fue escueto: la vio, pero no fue lo que lo inspiró.
Fuente: Clarín
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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