Juicio a "Pity" Álvarez: ronquidos en plena audiencia y el drástico pedido de su defensor que no prosperó
El músico es juzgado por el asesinato de Cristian "Gringo" Díaz en 2018. Durante la primera audiencia, su abogado pidió suspender el debate porque el acusado dormía, pero el tribunal continuó.

Pasaron 2.951 días desde la noche en que Cristian Gabriel "Pity" Álvarez Congiú (53) sacó de su camperón una pistola calibre .25 y ejecutó de cuatro disparos a Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz (36), en uno de los pasillos del Barrio Samoré de Villa Lugano. Luego de varios intentos fallidos de sentarse en el banquillo de los acusados, y de pasar casi tres años en la cárcel, "Pity" Álvarez empezó a ser juzgado por el homicidio agravado de Díaz.
El músico ingresó a los tribunales de Paraguay 1536, en Recoleta, a las 10.35. Vestía una remera negra con la frase "Si esperás, vas a entender", de la canción emblemática de Intoxicados "Nunca quise". Su llegada fue caótica: los cronistas y fotógrafos se abalanzaron sobre él y cayeron varias motos estacionadas.
El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados ingresó escoltado por oficiales de la Policía de la Ciudad, que lo traspasaron a la custodia de la Policía Federal Argentina. Una vez en la sala, se sentó junto a sus abogados, con lentes negros y un sombrero del mismo tono. Mientras esperaba el ingreso de los jueces, tomó una birome y comenzó a escribir en una hoja en blanco.
El fiscal Sandro Abraldes entró y saludó a todos, inclusive al músico, que es juzgado por un delito cuya pena en expectativa va de 11 a 25 años de prisión, ya que el mínimo de un homicidio simple (8) aumenta al ser un caso agravado por el uso de arma de fuego. Durante la lectura de la imputación, Álvarez escuchó con la mirada fija en el sombrero, que manipulaba sin detenerse. "Le pido que esté atento durante la lectura de la imputación. Luego le daré a conocer sus derechos", le dijo el juez Groerner, presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 29 porteño.
El músico estuvo acompañado de su abogado oficial Javier Marino, de su prima, su pareja, amigos y su manager. Por el lado de la víctima estaban su última pareja y madre de su hija menor, Verónica Román, y los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, parte de la querella. También asistió Jacqueline Guzzardi, primera hija del "Gringo" Díaz.
A las 11.19 se inició oficialmente el debate. El defensor Marino pidió que la otra causa por la que Álvarez llegó a juicio, la privación ilegal de la libertad y amenazas a su ex manager y a una amiga de ella, se declare prescripta. El hecho ocurrió el 6 de noviembre de 2016 en el departamento del músico. Como la pena máxima en expectativa para este delito es de seis años, y según la defensa no existen actos que configuren la extensión penal ni sentencias condenatorias, pidió que no sea juzgado en este debate. El fiscal Abraldes coincidió y los jueces dieron por extinguida la acción penal y absolvieron al músico.
Sorteadas cuestiones técnicas, Álvarez se paró y caminó hacia la silla ubicada en el medio de la sala. Caminó lento, miró a los jueces, tomó un vaso de agua y se sentó frente a un micrófono. "Buenos días", alcanzó a decir antes de escuchar sus derechos. "Lo voy a hacer más adelante", dijo ante la consulta de si iba a prestar declaración. Dio sus datos y dijo su apodo de celebridad del rock, "Pity". "No recuerdo el número", afirmó al ser consultado por su DNI. "¿Si yo se lo digo, lo recuerda?", preguntó el juez. "No creo", contestó.
Álvarez dijo que hizo el secundario completo. "Mi profesión en este momento es la música", describió con voz entrecortada, casi sin fuerza. Tampoco recordó el nombre completo de su madre, Cristina Congiú. "Tengo secuela de una operación de la cadera, hipertensión y se me presentó un cuadro de diabetes, hoy en día tomo medicación todos los días para eso", afirmó. "¿Padecía alguna adicción?", preguntó Groerner. "Tal vez sí. No lo estoy actualmente. Fui adicto a la pasta base, pero no consumo desde el '92. Ahora coqueteo con marihuana, pero nada más", sostuvo. "No estoy capacitado para firmar contratos. Participo de las decisiones de algunas cosas, por lo general de lo artístico. No manejo dinero, solamente tengo una cuenta de billetera virtual que mi hermana me pone dinero cuando lo necesito", respondió.
El músico aclaró que su hermana o el padre César, cura amigo, son las personas que le hacen recordar tomar la medicación. Tras ello, regresó a su lugar, también a paso lento. Antes de retirarse, pidió ir al baño. Regresó a los pocos minutos, con la ayuda de un familiar y su representante. El músico estaba somnoliento, dormido. Esto fue alertado por su defensor, quien tomó la palabra y les habló a los jueces. "Perdón señores jueces, el señor Álvarez no está presente. No me parece razonable que se someta a juicio una persona que no está", advirtió Marino. El pedido no prosperó: el tribunal decidió continuar con la audiencia.
Fuente: Smoke Demo Source
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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